martes, 22 de mayo de 2018

San Goswin de Colonia.

San Goswin de Colonia, niño mártir. 22 de mayo.


La leyenda cuenta que el niño era natural de Colonia, nacido en el siglo II. Con sus padres se trasladó a Roma, donde conoció la fe cristiana y se convirtió a Cristo, a la edad de 10 años. Por no renunciar a Cristo, fue crucificado y decapitado en 176. Algunos añaden que imperando Antonino Pío, pero este hacía tiempo había muerto.

En el siglo VI ya hay vestigios de su culto, por lo que podemos suponer que es anterior. Sobre su origen hay diversas opiniones. Para unos su devoción pudo surgir a partir de las numerosas lápidas aparecidas en los cementerios extramuros de Colonia, y que darían pie a la leyenda de Santa Úrsula (21 de octubre). Para otros se trata de un desdoblamiento de San Ansano de Siena (1 de diciembre). Y para otros, los más, fue un desconocido mártir romano cuyas reliquias se trasladaron a Colonia en un tiempo impreciso, antes del siglo VI.


Fuente:
-"Martyrdom, Murder, and Magic: Child Saints and Their Cults in Medieval Europe". PATRICIA HEALY WASYLIW. New York. 2008.


A 22 de mayo además se celebra a:


Beata Renata de Baviera,
viuda y fundadora.
Santa Julia de Corcega,
virgen y mártir.
Santa Joaquina Vedruna,
viuda fundadora.









lunes, 21 de mayo de 2018

La Traslación de San Juan de la Cruz.

La Traslación de San Juan de la Cruz, Padre Nuestro. 21 de mayo.


Muerte del Santo Padre.
Nuestro Padre murió en Úbeda, la noche del 13 al 14 de diciembre de 1591, luego de incontables dolores y desprecios de varios de sus hijos. Fue sepultado allí mismo, pero por poco tiempo. El Oídor del rey, Luis de Mercado y su hermana, Ana de Peñalosa (amiga y dirigida del santo) reclamaron el cuerpo para que fuera sepultado en Segovia, el convento edificado por el santo y donde el mismo santo había profetizado al ser trasladado, que Doña Ana "procuraría su regreso". El General, Nicolás Doria, había consentido y convenido con ellos que, donde quiera que muriese el santo, sería trasladado a Segovia.

En septiembre de 1592, con mucho sigilo (para que no lo supieran los frailes y el pueblo) el prior y dos frailes junto a Juan de Medina Ceballos, un alguacil comisionado por Luis de Mercado para el asunto, desenterraron al santo. El cuerpo se hallaba fresco aún, aunque casi hacía un año de su tránsito. Se constató que olía bien, emanaba algún tipo de óleo y que la llaga de su pierna manaba hilillos de agua sanguinolenta aún. Viendo que en este estado era imposible llevárselo ocultamente, pues no se atrevían a desmembrarlo, decidieron enterrarlo de nuevo, aunque poniéndole cal viva para que se consumiese pronto la carne y quedara el hueso pelado. Antes, y para consolar a Doña Ana con una reliquia, le arrancaron el dedo índice de la mano derecha al santo. Y he aquí que del corte manó sangre abundante, que fue recogida en paños.

Medio año esperaron para volver a desenterrar al santo para llevárselo a Segovia. En abril de 1593. Igualmente de noche y en secreto, el cuerpo volvió a ser desenterrado y he aquí que hallaron que la cal no había dañado nada al cuerpo del santo, que seguía emanando aquel óleo. Esta vez no decidieron enterrarlo, sino que Ceballos prefirió arriesgarse y cumplir su cometido. Primero le cortaton una mano y otros dedos al santo, para repartirlos como reliquias, y luego envolvieron al santo en lienzos y partieron rumbo a Segovia. Algunos testimonios dicen que fray Bartolomé dc San Basilio, religioso del convento, oyó en sueños que una voz le gritaba "Levántate y acude aprisa que se llevan el cuerpo del santo padre fray Juan". Despertó y corrió a la iglesia, donde el subprior no le dejó entrar, para que no viera lo que pasaba, pero que él sabía por revelación estaba pasando. Caso asombroso fue el de Clara de Benavides, otra conocida del santo, quien después de la muerte del santo, siempre se sentaba junto a la sepultura de este para oír misa. La primera vez que esta señora fue a la misa después que trasladaran de allí el cuerpo, sintió una soledad muy grande y tuvo la intuición de "Nos han quitado de aquí el santo cuerpo". Preguntó al suprior y este le dijo que no se había movido al santo pero tanto insistió ella, que el P. Fernando le reveló lo ocurrido y que las reliquias iban camino de Segovia.

El secreto traslado sucedió con algunos sucesos extraños, como el buen olor que despedía el cuerpo y que atraía a muchos curiosos, aún de lejos. En otra ocasión estaban descansando cuando vieron aparecer un extraño perro blanco, que les hacía gestos para que se fuesen del lugar donde estaban, como así hicieron enseguida, previendo algún peligro. La furtiva comitiva llegó a Madrid, donde por indicación de Ana de Peñalosa, se dirigió al convento de las carmelitas descalzas, al tiempo que mandaba decir al padre Blas de San Alberto, Definidor y Vicario General, que fuera al mismo convento. Así, Doña Ana, el Definidor y las reliquias del santo llegaron al mismo tiempo adonde las descalzas. Mandaron avisar a la priora, Ana de Jesús, la cual en su celda ya había sentido el olor de las reliquias del santo y ya iba a la portería sin necesidad de avisto alguno.

Reliquia del Santo.
Alba de Tormes.
Entraron el santo cuerpo a la clausura y lo descubrieron ante las monjas convocadas a ello. Todos veneraron el santo cuerpo, admirados de su incorrupción. Fray Blas, Don Luis y Doña Ana convinieron resarcir a Úbeda por el traslado y darles alguna reliquia, así que le cortaron el pie llagado y envuelto en ricas telas lo enviaron a Úbeda con el padre Francisco "el Indigno". De este pie sacaron dos huesos las monjas de Sabiote, donde descansó el buen padre antes de llegar a Úbeda. Otras reliquias se arrancaron en todo este trayecto, pero no me detengo en ello por no hacerlo tedioso.

Doña Ana cortó un brazo al santo para quedárselo ella, puso otro hábito al santo y lo mandó al convento de Segovia con el mismo sigilo que hasta ahora. Pronto se corrió el rumor en la ciudad de que las reliquias del santito fray Juan habían llegado a la ciudad, y muchos devotos aparecieron por el convento. Y fueron tantos que los frailes tuvieron que exponer el cuerpo sobre un altar improvisado. Fue necesario poner guardias para que los devotos no arrancaran trozos al santo mientras pasaban sus rosarios y estampas, objetos que quedaban impregnados del olor de las reliquias. Numerosos milagros se obraron en aquella espontánea sesion de devoción.

Entretanto se abrió un arco en la pared cerca del altar de Nuestra Señora, poniendo un tabique luego, para no dejarle expuesto, entretanto se decidía que hacer (hay que recordar que ni siquiera se había iniciado un proceso de canonización). Aun desde su humilde lugar "aquellos santos huecesicos habían de hacer milagros", como había profetizado Santa Teresa. Muchos devotos sanaron de sus males, sobre todo los aquejados de mal de articulaciones y rodillas. Se cuentan muchos portentos, que omito en aras de la brevedad. Y no solo allí, sino en Salamanca u otras ciudades, quienes invocaban al santo hallaban su remedio. 

Ante esto, en unos meses los frailes decidieron quitar el tabique de la pared y hacer algo más decente. Se hizo un arco de yesería y se adornó un poco. Cuando se hizo el arreglo se constató que la humedad del sitio había podrido el hábito del santo. Se aprovechó y se abrió al santo por el costado, viéndose todas las entrañas solidificadas y con color. No se vistió el cuerpo con otro hábito, sino que se le cubrió con un manto de seda de una imagen de la Virgen, volviéndose a poner el arca en el mismo sitio. En 1606 los religiosos estrenaron iglesia y en la capilla de la Virgen Doña Ana mandó poner un nicho decorado, y el 21 de mayo se trasladó solemnemente (esta vez sí) el cuerpo del santo a la iglesia, dentro de una bella arca, decorándose además la capilla.

Sepulcro del Santo. Segovia.
El santo padre fue beatificado el 25 de enero de 1675 por Clemente X y canonizado el 27 de diciembre de 1726 por Benedicto XIII, después de estupendos milagros. Su fiesta se fijó en principio a 14 de diciembre, pero en 1732, cuando se aprobó el Oficio Propio, se pasó al 24 de noviembre, para que no cayera ni el día ni la Octava en Adviento. Con la Reforma del Calendario de la Iglesia en 1969, volvió al 14 de diciembre, aunque en algún sitio aún mantienen la memoria del 24 de noviembre. En 1735 el papa autorizó la celebración de la Traslación. En 1738 extendió la fiesta litúrgica de San Juan de la Cruz a toda la Iglesia. El 24 de agosto de 1926, el Beato Pío XI proclama al santo Doctor de la Iglesia. En 1927 se aprobó el nuevo Oficio Propio, renovado posteriormente. Ese mismo año las reliquias del santo se trasladaron a la nueva arca de mármol y bronce donde aún hoy son veneradas. La Fiesta de la Traslación del Santo ya no es celebrada por los carmelitas, ni por la Iglesia de Segovia, que la suprimió de su calendario.


Fuentes:
-"Vida, Virtudes y Milagros del Santo Padre Fray Juan de la Cruz". FR. ALONSO DE LA MADRE DE DIOS.
-"Historia del Carmen Descalzo". FR. SILVERIO DE SANTA TERESA.


A 21 de mayo además se celebra a:


San Constantino I,
emperador.
Beata Richezza de Polonia,
reina y viuda.
San Eugenio de Mazenod,
obispo fundador.
















Y además podéis leer:

De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.
La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de los Reyes Magos.
La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.
La Traslación de San Mateo Evangelista.
La Traslación de San Juan de Mata.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

domingo, 20 de mayo de 2018

La Conversión de San Ignacio de Loyola.

La Conversión de San Ignacio de Loyola. 20 de mayo.

En este día celebraba la Compañía de Jesús la "conversión" de su fundador, San Ignacio de Loyola (31 de julio). Memorias como estas solo tenemos, además, la Conversión de San Agustín (4 de mayo), y son memorias que recuerdan que luego de un momento determinado, la vida de estos santos se transformó totalmente, marcando esta conversión un antes y un después. Y se convierten en memorias litúrgicas porque no solo para bien de los propios santos han servido estas sendas conversiones, sino para toda la Iglesia han sido momentos claves de lo que vendría después. En el caso de Agustín, sería el comienzo de su fe católica, la cual defendería posteriormente y la cual ayudaría a definir y esclarecer con sus obras como nadie hasta hoy. En el caso de Ignacio, sería el inicio de su camino apostólico, como adalid de la contrarreforma católica en el siglo XVI.

Ignacio pertenecía a una ilustre familia de la nobleza española. Era un caballero noble y esforzado. Católico, como tantos, pero en asuntos de fe, pues tibio. También como tantos. Sin embargo, el 20 de mayo de 1521, en la batalla de Pamplona contra los franceses, fue herido por una bala de cañón en la rodilla, cuando estaba en la flor de la vida, 30 años. En su convalecencia no tenía nada más que hacer que entretenerse pensando en una bella dama a la cual conquistaría luego, y se pasaba el tiempo soñando con ello, para matar el tiempo. Ero he aquí que un día pensó que podía leer, y buscando en el castillo de los Loyola, encontró una "Vita Christi" y un "Flos Sanctorum". Los ejemplos de los santos le conmovieron al punto que poco a poco dejó de pensar en la tal dama, para constantemente preguntarse "¿Cómo sería ser como San Francisco, o como Santo Domingo?” Hasta que llegó el punto en que notó que le interesaba saber más de la vida religiosa, que de damas.

Su rodilla no sanaba, sino al contrario, el hueso se desvió, creando una úlcera. Le volvieron a partir la pierna para recolocarla, pero nada. Fue necesario cortarla. Así que Ignacio fue sometido a tal tormento sin anestesia alguna. Pensó que moriría, pero el pensar en los martirios de los santos, halló fuerzas para resistir, sobrevivir y plantearse en serio su vida espiritual. Cuando estuvo mejor, emprendió una ardua peregrinación al santuario más famoso de España de aquellos momentos: el de Nuestra Señora de Montserrat (27 de abril). Ante la Santísima Virgen María puso su espada, veló toda una noche y luego de ello, comenzó una vida de penitencia y oración que desembocaría en la fundación de la Compañía de Jesús, 20 años después.

Ad Maiorem Dei Gloriam.


Fuente:
-"Vida de San Ignacio de Loyola". P. PEDRO DE RIBANEYRA. Barcelona, 1863.


A 20 de mayo además se celebra a:


San Baldiri, mártir.
Santa Saturnina, mártir.
San Talaleo y c. mártires.







sábado, 19 de mayo de 2018

San Hadulf de Cambrai.

San Hadulf de Cambrai, abad y obispo. 19 de mayo.

Vivió en el siglo VIII y fue hijo del mártir San Ranuf de Thélus (27 de mayo). Al quedar huérfano entró en la abadía San Vaast de Arras, donde destacó por su oración y obediencia. Fue elegido abad de la misma solo con 25 años y a los 30, le nombraron obispo de Cambrai-Arras, siendo prelado insigne y gran evangelizador.

A su muerte, en 728, fue enterrado en la iglesia de San Pedro junto a su amada abadía. Allí se produjeron numerosos milagros, por lo que pronto se elevaron sus reliquias. Es abogado contra las posesiones malignas.





A 19 de mayo además se celebra a:


San Ivo de Bretaña, abogado.
San Celestino V, papa.
San Dunstan, obispo.






viernes, 18 de mayo de 2018

Todo por Cristo, los cautivos y los locos.

Beato Juan Gilabert Jofré, presbítero mercedario. 18 de mayo.

Nació en Valencia, España, en 1350, en la familia del abogado Francisco Gilabert. Desde niño fue piadoso, amigo del estudio y la oración. Desde niño quería ser religioso, pero por complacer a sus padres y a su director espiritual, el mercedario Fr. Jaime de San Martin, estudió en Lérida el ambos Derechos. En esta ciudad trató con San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua), quien estaba estudiando allí la Teología.

En 1369 volvió a Valencia y comenzó a vivir una intensa vida espiritual, comulgando con frecuencia, visitando a los pobres, y asistiendo cada día a misa. Las constantes visitas a los mercedarios del Puig, donde era Vicario su director espiritual, le determinaron a tomar el hábito de la Merced. Sus padres accedieron y entró al noviciado en 1370. Pronto demostró ser un religioso bueno y humilde. Se ejercitaba constantemente en el silencio, la penitencia y en obras de mortificación. No salía de su celda sino por cumplir los actos comunes o por obediencia. Se aplicó al estudio de los Santos Padres y de la Escritura siendo en ambas un erudito.

Sobre 1375 fue ordenado presbítero y pronto sus dotes para la predicación se hicieron patentes. En 1380 se le encomendó la restauración del monasterio de Logroño, casi en ruinas. En 1386 los superiores le enviaron como Comendador de Montblanc, sitio que reformó al tiempo que predicaba en toda Tarragona, haciéndose más conocido y respetado. Pero como lo suyo no era el mando, se fue a Barcelona y ante su director, ahora Comendador de Barcelona, Jaime de San Martin, renunció a su mandato. Además, por amor a la Orden, recriminó con caridad al Comendador General de la misma, Fr. Nicolás Pérez, por sus malos ejemplos ante los religiosos. Este prelado quedó admirado y edificado, enmendando su vida desde entonces. En 1391 el padre Juan fue enviado como religioso a Lérida, desde donde fue enviado dos veces (1391 y 1396) como redentor a Argel, haciendo su labor con prontitud y redimiendo a muchos cautivos. También participó en una redención de cristianos en Granada.

El rey Martín de Aragón le tenía gran aprecio e influyó para que fuese elegido en 1405 como Prior del Convento de Barcelona, pero el santo religioso se negó porque aceptando aquel puesto tendría que tomar parte en las pugnas entre su Comendador General, Fr. Antonio Quexal, y el antipapa Benedicto XIII, quien había nombrado como prior de Barcelona a su capellán, el mercedario Fr. Bartolomé Sensores. Obtuvo de su Vicario el poder retirarse al monasterio del Puig como un religioso más. Sin embargo, en 1406 el arzobispo de Valencia, Hugo de Bages logró le trasladaran al convento de la Merced de Valencia.

En esta ciudad el P. Jofré realizó la obra de su vida y por la cual miles de personas le debieron agradecimiento: el primer hospital psiquiátrico del mundo occidental. Cuéntase que en 1409, regresaba el P. Jofré a su convento, cuando vio como en una calle se maltrataba despiadadamente a un pobre loco, del cual el religioso asumió su defensa. Comprobando tanta indefensión, el 24 de febrero de ese mismo predicó un célebre sermón en la catedral de Valencia, conminando a la caridad para con los pobres dementes abandonados. El mismo año fundó un hospicio para recoger a los dementes, pobres y niños expósitos. El rey Martín I y el antipapa Benedicto XIII aprobaron con gozo su obra, dotándola con medios materiales y espirituales. Además, para promover su obra, el padre Jofré fundó una Cofradía y una capilla para dar culto a Nuestra Señora de los Inocentes, luego llamada Nuestra Señora de los Desamparados (Segundo Domingo de Mayo), convirtiéndose en la popular y milagrosa patrona de Valencia y de la Congregación de las Hermanas de los Ancianos Desamparados, fundada por Santa Teresa Jornet (26 de agosto).

Apenas organizada esta obra, el Padre Juan se unió a San Vicente Ferrer en una ardua labor apostólica entre los musulmanes en Italia, Murcia, Valencia y Salamanca, donde se cuenta que durante una predicación, llovieron cruces del cielo, milagro que propició la conversión de cientos de judíos. En 1413 fue nombrado Vicario del Convento del Puig, tomando posesión en 1416, con alegría de religiosos y fieles, que admiraban su virtud. Pero poco tiempo estuvo en el cargo, pues de nuevo se lanzó a la misión con el angélico Ferrer, en Borgoña y Constanza esta vez.

En un momento, ya siendo 1417, Ferrer le reveló al padre Jofré que era voluntad de Dios volviese al Puig para prepararse a bien morir. Y allí volvió el buen mercedario, cargado de méritos y trabajos por el Evangelio. A su llegada al convento las campanas repicaron solas, anunciando a los fieles que su "santo en vida" regresaba. El P. Jofré adoró al Santísimo Sacramento y a la Madre de Dios del Puig, dio la obediencia al Comendador de rodillas, y allí mismo, en aquel acto de humildad, entregó su espíritu, el 18 de mayo de 1417. Doce días estuvo el venerable cuerpo expuesto, mientras que miles de valencianos le honraban. Obispos y abades le visitaron y encomendaron su alma, aunque nadie dudaba de su gloria.

Fue sepultado en el mismo convento y santuario de Nuestra Señora del Puig, y desde entonces su culto ha sido ininterrumpido, viéndose con frecuencia milagros a su vera. En Madrid, Valladolid y Salamanca tuvo algún culto, con altar e imagen dedicados en la iglesia de la Veracruz de esta última ciudad. En 1585 el cuerpo fue analizado y se halló incorrupto y flexible. Lamentablemente su devoción vino a menos en el siglo XVII, a tenor de las nuevas normas canónicas de Urbano VIII, según las cuales no se podía dar culto a ningún cuerpo de persona no canonizada. en el siglo XIX se comenzó el proceso de canonización, pero quedó interrupto. En el siglo XX se reabrió y de nuevo quedó cortado por la Guerra Civil Española. En 1996 se reabrió, terminado su fase diocesana en 2007, y siendo enviado a Roma. Aquí le llamamos Beato sin pretender adelantarnos a la Iglesia, pero en numerosas crónicas mercedarias y civiles se le llama Beato y aún Santo.


Fuentes:
-"Vida y obra del padre Juan Gilabert Jofré". FÉLIX RAMAJO ALISTE. Diputación Provincial de Valencia, 1998.
-"Año Cristiano de España". Tomo V. D. JOAQUÍN LORENZO VILLANUEVA. Madrid, 1792.


A 18 de mayo además se celebra a:


San Teodoto y las siete
mártires de Ancyra.
Santa Ælgifu, reina.
San Félix de Cantalicio,
religioso capuchino.





jueves, 17 de mayo de 2018

San Cathan, justiciero e injusto.

San Cathan de Kingarth, fundador y abad. 17 de mayo.

Vivió en el siglo VI, nació en Irlanda y fue misionero en el continente junto a su hermana Berta. Fundó varias iglesias y un célebre monasterio en Kingarth. Se cuenta que quedó embarazada Berta siendo soltera, según la leyenda el padre de la criatura el rey Aidan de Escocia. Entonces Cathan, siguiendo costumbres bárbaras, castigó a su hermana con el pequeño recién nacido San Blane (10 y 11 de agosto), metiéndoles en un barco sin timón y sin velas y dejándolo a la deriva. El barco fue a parar al Ulster, donde San Kenneth (11 de octubre) y San Comgall (11 de mayo) socorrieron a la madre y al niño, además de educar a este. Pasarían los años y Cathan se reconcilió con su hermana y dejó a Blane como su sucesor en Kingarth. Cathan predicó a los pictos con su sobrino, y juntos fundaron la actual catedral de Dunblane.

Cathan falleció a finales del siglo VI y fue enterrado en la isla de Bute, aunque la tradición irlandesa le hace sepultado en Tamlacht.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 17 de mayo además se celebra a:


San Torpes, mártir.
San Pascual Bayon,
religioso franciscano.
Beato Bertoldo II,
General carmelita.



miércoles, 16 de mayo de 2018

Proporcionador de lluvias y fuentes.

San Gens de Monteux ermitaño. 16 de mayo.

Nació en el siglo XII. Se llamaba Bournareau, pero todos le llamaban Gens o Gentil, pues era un chico amable, piadoso y caritativo. Cuando tenía 16 años su madre, llamada Imbertis, le dijo "Te he elegido una esposa, la joven huérfana Lucía, como futura esposa". Pero sin embargo, Gens ya tenía decidido que quería dedicar su vida al eremitismo, siendo casto. Entonces se fue a un valle reseco entre montañas, llamado Monteux donde se retiró, con la intención de orar y trabajar, convirtiendo aquel sitio en un fértil valle. De pronto, para confirmarle en su idea, aparecieron dos vacas blancas que le ayudarían en su trabajo. Un día un lobo se comió a una de sus vacas, entonces Gens hizo una oración y el lobo regresó humildemente y se puso a sus órdenes, tirando de la reja del arado junto a la otra vaca. En dos semanas el suelo reseco ya era húmedo y fértil, gracias a una fuente que brotó milagrosamente en medio del valle.

Ocurrió que, al cabo de un año, una enorme sequía azotó la región y la iglesia local organizó unas Rogativas. La procesión se dirigió al valle fértil donde el desconocido ermitaño vivía. Al llegar el clero y el pueblo, Imbertis reconoció a su hijo perdido, al cual abrazó y suplicó hiciera algo para calmar la sed de las personas y las bestias. Entonces Gens se subió a una roca y hundió sus dedos en esta, como si de barro se tratara, y del agujero brotó una fuente milagrosa, en la que todos saciaron su sed. Luego Gens hizo una oración, y acto seguido cayó una copiosa lluvia.

Los fieles quisieron que Gens les acmpañara de vuelta a la iglesia, para dar gracias a Dios por tanta misericordia mostrada. Gens fue al pueblo luego de años, ya se encontró con Lucía, la que había de ser su esposa años ha. Entonces Gens desapareció en la noche y emprendió una vida de peregrino, para luego volver a su valle. Lo último que hizo fue labrar su sepulcro en la roca, allí se acostó y falleció a los 22 años. Luces milagrosas guiaron a los fieles a su sepulcro, quienes le dieron veneración.


Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.


A 16 de mayo además se celebra a:


San Simón Stock,
General carmelita.
San Juan Nepomuceno,
presbítero mártir.
San Fortis de Burdeos,
obispo y mártir.





martes, 15 de mayo de 2018

San Primaël de Quimper.

San Primaël de Quimper, ermitaño. 15 de mayo.


Nació en Inglaterra, en a inicios del siglo V. cruzó Bretaña y se estableció en Quimper para llevar allí vida de ermitaño. Algunas leyendas dicen que San Corentin (12 de diciembre) fue discípulo suyo. Cuando nuestro santo estaba ya anciano, le era casi imposible buscar a la fuente. Así que Corentin tomó un palo y trazó una línea en la tierra, desde la fuente hasta la ermita del santo, y justo al terminar, la línea se convirtió en un afluente que llevó agua hasta la ermita de Primaël.


Falleció entre 450 y 480.




A 15 de mayo además se celebra a:


Santa Juana de Lestonnac,
viuda fundadora.
Santa Dympna,
virgen y mártir.
Santa Sofía de Roma
e hijas mártires.





lunes, 14 de mayo de 2018

Convertido por un Salmo.

San Poncio de Cimiez, mártir. 14 de mayo.

Busto relicario
Villeneuve-lès-Avignon.
Nació en Roma, donde su padre era senador, a inicios del siglo III. Cuando era pequeño, pasó junto a una casa, desde la cual salía este cántico: "…tienen boca, pero no pueden hablar; tienen ojos, pero no pueden ver", (salmo 115). Entonces Poncio llamó a la puerta, pero tardaron en abrir, pues los cristianos temían abrir a desconocidos, por miedo a las delaciones. Sin embargo, cuando vieron que era un niño, le dejaron pasar. Poncio le preguntó a los cristianos que significaba aquel canto, que creía acertado, pues siempre veía cómo las estatuas de los dioses estaban ancladas en su lugar para evitar que se volcaran o fueran robadas. El presbítero que se hallaba en la celebración, admiró la sabiduría del niño Poncio, le explicó las verdades de la fe y le admitió entre los catecúmenos.

Cuando volvió a casa, el niño contó a su padre lo que había aprendido y quienes eran los cristianos. El hombre sintió curiosidad, conoció a Cristo, y pidió ser admitido como cristiano. Al fin, ambos fueron bautizados. Años más tarde, imperando Valeriano, Poncio debió huir a Cemenelum, actual Cimiez, a causa de la persecución. Pero allí fue capturado, torturado y martirizado por Cristo, en 258. Su culto data del siglo VIII, cuando sus reliquias fueron inventadas y se fundó un monasterio en aquel lugar. No hay que confundirle, como suele pasar, con San Poncio, obispo venerado en Barcelona.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 14 de mayo además se celebra a:


San Bonifacio, mártir.
San Matías Apóstol.
San Gil, dominico.






domingo, 13 de mayo de 2018

Beato Guillermo Scoto.

Beato Guillermo Scoto, III General Trinitario. 13 de mayo.

Sobre este santo de los orígenes de la ilustre Orden Trinitaria tenemos datos confusos, legendarios que hace difícil hilar su "vita". Al decir de un fraile trinitario conocido "seguramente sin esas fábulas, los trinitarios tuviéramos santos de verdad como Escoto en los altares, pero como siempre, los verdaderos santos (los que existieron) pagaron el proceso por culpa de los inventados".

En fin, que según datos o leyendas, nació Guillermo en Inglaterra, aunque se le llame "escoto". Desde niño fue piadoso y caritativo con los necesitados. Cuando llegó a la juventud, sus padres le enviaron a París, donde conoció al santo padre San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias) y al Beato Juan Anglico (17 de junio) y con quienes estudió la Teología. El 28 de enero de 1193, octava de Santa Inés (14, 21 y 28 de enero; 5 de julio, Iglesias griegas) San Juan de Mata cantaba su primera misa y en ella tuvo la revelación acerca de que debía dedicarse a la redención de los cautivos, fundando una Orden religiosa. Juan se retiró a la soledad, donde según la leyenda conocería a San Félix de Valois (20 de noviembre), y Guillermo y Juan Anglico quedaron en París. La Universidad quiso otorgarles una cátedra a cada uno, para seguir disfrutando de su presencia y elocuencia.

Pero ocurrió que fallecieron los padres de cada uno, misteriosamente al mismo tiempo, sin tener nada que ver uno con el otro. Entonces ambos viajaron a Inglaterra, pues como eran los hermanos mayores, de sus respectivas familias, les tocaba repartir la herencia. Todo lo dieron a sus hermanos menores, renunciando a poseer riquezas y cuando cada uno había hecho lo suyo, se pusieron de acuerdo para volver juntos a París, para esperar a Juan de Mata. Vueltos a París, el obispo quiso ordenarles presbíteros, luego de oír alabanzas del abad de San Víctor, donde se hospedaban ambos jóvenes. Fueron ordenados juntos y juntos dieron clases en la Universidad, donde eran un gran ejemplo para los estudiantes, por sus virtudes y sabiduría. Cada día después de las clases, rezaban juntos y juntos salían luego a atender pobres y a pedir limosna para estos.

En los tiempos de vacación y fiestas, ambos iban a predicar la doctrina cristiana por los pueblos y ciudades circundantes. Y lo hicieron tan bien, que el obispo les pidió se dedicasen a ellos, como predicadores oficiales de la sede parisina. Viajaban a pie, ayunaban y se disciplinaban, para obtener frutos de sus misiones. Convirtieron a muchos e hicieron la paz entre facciones o familias enfrentadas. En este interín, regresó Juan de Mata de Roma, donde Inocencio III le había aprobado la Regla de la Orden. Ambos jóvenes, viendo en la redención de cautivos, la vocación de sus vidas, tomaron el hábito trinitario junto a otros jóvenes.

Junto al fundador y a su inseparable amigo Juan Anglico, se fue Guillermo a Roma, donde construyeron el convento junto a la iglesia de Santo Tomás "in Formis". Allí tomaría el hábito, según la leyenda, San Roberto de San Juan (13 de abril), quien sería el primer mártir trinitario. Inocencio III encomendó a nuestro Beato y a Juan Anglico, la que sería la primera misión redentora de los trinitarios en Marruecos. Allí llegaron el 22 de agosto de 1200 y comenzaron su labor misionera y la "compra" de los cautivos gracias a las limosnas que el papa les había dado para ello. Aunque no tenían permiso para ello, predicaban a los moros, convirtiendo a algunos, por lo cual fueron castigados varias veces, y no les quitaron las vidas por el respeto que el rey de Marruecos tenía hacia el papa Inocencio, en cuyo nombre iban los santos, cual legados. Pero al cabo de cinco meses no pudo soportar más el éxito que iban teniendo y les mandó volvieran al mundo cristiano. Regresaron Juan y Guillermo con 186 cristianos libres, que llevaron a Marsella, luego de una escala en Almería. De allí ambos fueron a Roma, a hacer vida conventual, de asperísima penitencia, ayunos y oraciones.

San Juan de Mata se llevó consigo a Guillermo a una redencion en Túnez, en la cual faltó el dinero para pagar los cautivos que ya se habían concertados. Entonces los musulmanes tomaron al santo fundador y le azotaron cruelmente, dejándole por muerto. Entonces Juan clamó a la Santísima Virgen y esta se le apareció con una bolsa de dinero para que pudiera salvar a los cautivos cristianos, curándole de sus heridas además. La leyenda dice que esta visión la tuvo también Guillermo, quien mandaría a pintar un cuadro sobre el tema y, siendo ya General, mandaría que fuera invocada la Madre de Dios bajo el título de Nuestra Señora del Buen Remedio (8 de octubre).

Un tiempo después quiso San Juan de Mata les acompañasen a España, donde pensaba fundar algunos conventos. A pie, como mandaba la Regla, emprendieron el viaje, lleno de penurias, hasta entrar por Aragón y llegar a Castilla. Fundado el convento de Segovia, fue nuestro Guillermo su primer prior o ministro, y Juan Anglico fue enviado a Roma de prior. En España Guillermo fue, además, visitador de los conventos y dícese que conoció y fue admirado por San Julián de Cuenca (28 de enero) y por San Francisco de Asís (4 de octubre, 25 de mayo, Dedicación y traslación de las reliquias; 17 de septiembre, estigmatización, 12 de diciembre, Invención de las reliquias) a quien conoció en Lérida. La tradición quiere que también fundara el convento y santuario de Nuestra Señora de Tejeda, en 1204.

En 1212, cuando murió San Félix de Valois, Juan Anglico le reemplazó frente al convento de Cerfroid y nuestro Guillermo fue llamado a Roma para ser prior de Santo Tomás "in Formis". Allí estuvo hasta la muerte del santo Padre, el 17 de diciembre de 1213. Entonces, fue nombrado General el Beato Anglico, con gran gozo de Guillermo, quien pasó al convento de Cerfroid. De esta época se cuenta que hubo cierta oposición por parte de algunos a que los religiosos usaran el nombre de "trinitarios", pareciéndole era herético. Guillermo habría escrito la obra "De Dignitate sui Ordinis" defendiendo el uso del nombre y ofreciéndose a ser quemado vivo como hereje si la Iglesia y la Universidad de París hallaban algo erróneo. No solo no lo hallaron, dícese, sino que fueron los otros quienes fueron hallados herejes en sus proposiciones. Intentaron estos herejes asesinarle a él y a un religioso, pero Dios les libró dándoles un profundo sueño y haciéndoles invisibles para que los asesinos no les encontraran aunque pasaron a su lado por el camino. En otra ocasión le acusaron de frecuentar prostíbulos y bares y vivir amancebado. Pero nada pudieron contra él, sino que él defendió tan bien su causa, que logró el rey Felipe Augusto mandara perseguir a los herejes llamados "trinitarios" y fueran quemados 300 de ellos en París. Nada, leyendas.

En 1216 murió el querido Juan Anglico y al año siguiente nuestro Guillermo fue elegido General de la Orden de la Santísima Trinidad. Como General, Guillermo envió religiosos a Tierra Santa, fundó en Portugal en 1218. Ese mismo año fundó en Kaneresburg y al siguiente, también en Inglaterra se fundaría el Colegio de Jerusalén, para preparar misioneros trinitarios a Tierra Santa. En 1220 acompañó a los cruzados franceses en la V Cruzada, destacando por su caridad, celo apostólico y abnegación redimiendo cautivos. Sabemos que esta Cruzada fue un fracaso, por la mala estrategia de los cristianos, que fueron derrotados al intentar atacar Cairo. Aún así dice la leyenda que Guilermo fue tan estimado de todos, que el rey San Luis de Francia (25 de agosto) le propuso al papa que nombrara a Guillermo arzobispo de Reims, pero el santo renunció a ello, y Honorio III no quiso gravarle con la dignidad episcopal, sabiendo que Guillermo prefería, ante todo, la redención de cautivos.

Vuelto a Roma, al poco tiempo se fue a España, donde le necesitaban los religiosos y los cautivos cristianos. Se fue a Baeza, donde aún padecían los cristianos a causa de los desmanes de los moros. Le exigieron los musulmanes tanto dinero, que solo pudo redimir a 40 cautivos. Guillermo respondió severamente a los captores, y estos le apresaron, flagelaron y golpearon varias veces. De allí, mal herido, con los religiosos y los rescatados, salió Guillermo a Castilla. Atravesando Sierra Morena, el santo trinitario desfalleció y se sintió morir. Se apartó para hacer oración, y los demás vieron como emanaba luz de su rostro divinizado. Acabada la oración, dijo a sus religiosos: "Hijos, y hermanos míos: pedid a Dios por mí; y en mi nombre, encargad a todos los religiosos, que encomienden a la Santísima Trinidad, el alma de este pobre pecador. Yo me muero. Sepultad mi cuerpo en alguna parte escondida, dejando en ella señal, para que después sean trasladados mis huesos. Antes de sucederme tres Ministros Mayores: en el tiempo del ministerio del tercero, se ganará la Ciudad de Córdoba y habrá fundación de un convento de nuestra Orden. Allí serán sepultados mis huesos. Decid lo que yo os digo unos a otros, para que la memoria no lo pierda". Luego tomó un Cristo en sus manos y ecomendándole su alma, expiró, el 13 de mayo de 1222.

El primer milagro que realizó Guillermo fue aparecerse a sus religiosos y sacarlos de las intrincadas sierras, aunque los frailes y rescatados solo veían una linterna delante de ellos que les guiaba. La profecía del santo se cumplió, pues en 1246, gobernando la Orden el Beato Nicolás, se conquistó Córdoba y se fundó un convento trinitario en la ciudad. Fueron religiosos a la Sierra a buscar las reliquias del beato, pero las señales externas dejadas por los pasados frailes se habían borrado. Pero entonces notaron unas azucenas que brotaban de la tierra, sin ser tiempo para ello, y cavaron allí, encontrando los huesos de Guillermo. Los trasladaron con solemnidad al convento y allí los sepultaron, rindiéndole culto. Nunca ha sido beatificado ni canonizado formalmente, pero algún culto tuvo, hoy inexistente, en la Orden.


Fuente:
-"Noticias históricas de las tres florentísimas provincias de la Gran Bretaña, Inglaterra, Escocia, e Hibernia, del Celestial Orden de la Ss. Trinidad, de Redención de cautivos cristianos". P. FR. DOMINGO LÓPEZ. Madrid, 1714.


A 13 de mayo además se celebra a:


Santa Gliceria,
virgen y mártir.
San Juan Silenciario,
abad y obispo.
Santa Rolendis, virgen.





San Goswin de Colonia.

San Goswin de Colonia, niño mártir. 22 de mayo. La leyenda cuenta que el niño era natural de Colonia, nacido en el siglo II. Con sus pa...