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miércoles, 24 de enero de 2018

Dos versiones y un final.

San Cadoc de Llancarfan, abad, obispo y mártir. 24 de enero y 21 de septiembre. 

San Cadoc.
Iglesia de S. Cornelio, Carnac.
Dos tradiciones tenemos sobre él, mezcladas entre sí y a su vez con diferencias. 

Tradición galesa:
Dice que Cadoc nació en Cornwall y era hijo del rey Gwynllyw y Santa Gladys (29 de marzo), hija de San Brychan (6 de abril). Antes de su nacimiento, un ángel apareció a los esposos y les anunció como debía llamarse el niño, que sería un gran favorecido por Dios. Fue educado por el primo de su padre, San Petroc (4 de junio) y por monjes irlandeses. En 518 fundó el monasterio de Llancarfan, Gales. Esta versión le hace misionero en Bretaña, donde vivió como eremita en Morbihan.

En el monasterio de Lismore estudió las Escrituras y todas las ciencias del momento, luego regresó a Llancarfan, aunque retirado en una ermita. Todos los años visitaba el monasterio para celebrar la Pascua. En sus correrías apostólicas llegó hasta Tierra Santa, donde predicó en varios lugares. En el río Jordán llenó una vasija con agua que luego vaciaría en una fuente junto a la capilla de Padstow. Desde entonces esta fuente fue sitio de curaciones y numerosas milagros se obraron allí, según la leyenda.

Terminó el santo sus días nada menos que como mártir en Benevento, Italia. La cosa fue así: habiendo en dicha ciudad un célebre monasterio cuyo abad había muerto, un ángel llevó hasta allí a nuestro santo volando por los aires, ya que los monjes no se ponían de acuerdo a quien elegir como abad. Al ver el portento, los monjes le eligieron como prelado. La diferencia de idioma no fue un problema, pues Dios le dio don de lenguas a Cadoc, que entendía y se hacía entender perfectamente. Y como dije antes, habría muerto martirizado ante el altar por manos de un tirano local. 

Tradición bretona:
Esta le hace igualmente oriundo de Gales, y cuando heredó el gobierno de manos de su padre, lo abandonó en manos de sus tíos para hacer vida eremítica en Llancarvan. Cuéntase que resucitó a un campesino que había sido asesinado. Otro milagro dice que, yendo a pedir carbón a unos campesinos, estos se burlaron de él diciéndole que solo tenían el que estaba encendido, y que podía tomarlo si le placía. Entonces el santo, encomendándose a Dios, tomó el carbón en sus manos, lo puso en su hábito, y sin quemarse se fue a su ermita dejando burlados a los burlones.

Puente de San Cadoc.
En 518 fundó su monasterio, y junto a este una escuela y un hospital para los enfermos. Al cabo de un tiempo, decidió entonces retirarse más aún a la soledad y se trasladó a Bretaña. En la desembocadura del Etel fundaría un pequeño recinto monástico que luego llevaría su nombre. Una leyenda dice que construyó el primer puente de piedra en Bretaña. La tradición popular cuenta que lo construyó en solo una noche con ayuda del diablo. Este le habría ayudado a cambio de la primera alma que cruzara el puente al estar terminado. Entonces Cadoc cazó un gato y apenas el diablo terminó su faena, lo soltó en el puente, teniendo Satanás que conformarse con el animal. El puente aún existe y junto a él hay una capilla que recuerda esta leyenda. En esta capilla hay un bloque de piedra sobre el cual la leyenda dice que el santo dormía y sobre la cual los sordos ponen sus cabezas esperando hallar la curación.

En esta adaptación igualmente visita Tierra Santa, y además Roma, donde vivió siete años siendo colaborador de los papas. Cuando regresaba a Bretaña pasó por Benevento, ciudad que había quedado sin obispo. La apariencia de nuestro santo era tan digna, que el clero y el pueblo le eligieron por obispo. Sufrió el martirio a manos de una banda de forajidos, mientras celebraba la Santa Misa.


Fuente:
-"Les vies des saints de Bretagne". GUY-ALEXIS LOBINEAU. OSB. Rennes, 1874.


A 24 de enero además se celebra a
San Babilás, obispo y mártir.
Nuestra Señora de la Paz.

martes, 23 de enero de 2018

Los Santos Desposorios.

Los Desposorios de la Santísima Virgen y San José. 23 de enero.

Los Desposorios.
Cristóbal de Villalpando.
Esta festividad, hoy eliminada del Calendario Universal de la Iglesia, nació en el siglo XV cuando un canónigo de Chartres, devotísimo de San José, logró se incluyera en el propio de su iglesia local. En 1537 los franciscanos obtuvieron la facultad de celebrarla como fiesta propia y la propagaron durante los siglos XVII y XVIII, principalmente. Las iglesias locales la fueron asumiendo, aunque en diversas fechas, para no interferir en sus calendarios particulares. Por ejemplo, en Flandes era a 6 de febrero, o en Alemania a 22 de diciembre. Los carmelitas, devotos josefinos, también la tomaron como fiesta. Como no podía ser menos, cuando la devoción se extendió, aparecieron las reliquias, y en algunos sitios se veneraba "el anillo de compromiso" que San José habría dado a María. En 1725 Benedicto XIII extendió la Fiesta de los Desposorios de Nuestra Señora a toda la Iglesia. En el misal de 1962, reformado por San Juan XXIII (11 de octubre) ya no aparece.

Pero, ¿de dónde se tomó material devocional y litúrgico para establecer esta festividad? Pues de los Evangelios Apócrifos, puesto que las Sagradas Escrituras no dicen nada sobre este misterio de la vida de la Madre de Dios. Existen varias versiones del tema en libros antiquísimos que, si bien no son canónicos, esto no es óbice para conocerlos, puesto que su antigüedad los hace venerables. Y, ciertamente, muestran lo que los cristianos primitivos tomaron como tradiciones y creyeron.

Primera Versión:
La más antigua es del "Proto Evangelio de Santiago", un escrito a finales del siglo II, aunque hay que recordar que está mezclado con una obra de igual nombre mucho más tardía, de los siglos VII u VIII. Según este, cuando la Santísima Virgen llegó a los 12 años, los sacerdotes del Templo se dijeron: "María ha cumplido doce años y aún sirve en el templo del Señor. ¿Qué debemos hacer para evitar que ella contamine el Santuario del Señor?" (se referían a que aún no menstruaba, sabemos que la sangre era algo contaminante para los judíos). El Sumo Sacerdote, que era San Zacarías (5 de noviembre) en ese momento, entonces oró por ello, y estando en el Templo, se le apareció un ángel que le dijo: "Zacarías, sal fuera y llama a los viudos del pueblo, y que cada uno de ellos lleve consigo un cayado Aquel a quien el Señor dará una señal, será su marido". 

Se avisó a todos los viudos, y se acercaron todos al Templo de Jerusalén. Entre ellos estaba San José, quien también entregó su bastón a Zacarías. Entonces apareció una paloma blanca que voló sobre la cabeza de San José. Zacarías le dijo: "Tú has sido designado por el destino para tomar a la Virgen del Señor bajo tu cuidado". José protestó diciendo que era anciano y con varios hijos, mientras que María era joven. Pero Zacarías le recodó que debía obedecer a la elección divina. Entonces San José tomó a María y la desposó.

Los Desposorios. Giotto.
Se ve la paloma saliendo de la vara.
Segunda versión:
Es tomada de "Historia de José el Carpintero", una leyenda de origen egipcio, del siglo IV, relata que San José, además de carpintero, era sacerdote del Templo del Señor. Tenía varios hijos llamados Justo, Santiago y Simón, y dos hijas llamadas Asia y Lidia. Cuando enviudó, dejó el Templo para trabajar de carpintero y mantener a sus hijos. Llegó el momento antes descrito de los doce años de la Virgen, y entonces los sacerdotes echaron suertes entre los hombres viudos, uno de cada una de las tribus de Israel. Fue José, de la tribu de Judá, el elegido. Entonces los sacerdotes dijeron a María: "Únete a José y quédate con él hasta el tiempo de tu matrimonio". San José la tomó, la dejó en su casa y volvió a su taller de carpintería.

Tercera versión:
La hallamos en el "Evangelio de la Natividad de María", datado a finales del siglo V. Este texto dice que María, llegando a la pubertad, fue enviada a su casa, como las otras niñas del Templo. Pero si bien las otras tenían a sus padres para recibirlas, María no, así que dijo que no podía hacerlo, pues sus padres vivían dedicados al Señor y que, además, ella había prometido vivir eternamente como virgen del Señor. ¿Acaso quería el Sacerdote que ella rompiera un voto a Dios? El Sumo Sacerdote, ante esta novedad (el autor admite que un voto de virginidad es algo inaudito en la cultura judía), consultó a los otros sacerdotes y todos acordaron pedir un oráculo al Señor. Se postraron todos en oración y cuando el Sumo Sacerdote entró al "Sancta Sanctorum" se escuchó una voz que clamó el texto de Isaías: "Y saldrá una vara del tronco de Jessé, y un renuevo retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu del Señor, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo, y de fortaleza, Espíritu de conocimiento y de temor del Señor" (Isaías 11, 1-2).

Entonces los sacerdotes convocaron a todos los hombres solteros de la Casa de David a que trajeran una rama seca para ponerla en el altar del Señor. Aquel cuya vara floreciera sería el elegido. Entre ellos estaba San José, un anciano viudo, quien dejó que todos los otros pusieran su propia vara en el altar. Al no haber portento, José fue conminado a poner su propio bastón en el altar. Así lo hizo y enseguida floreció, con lo que todos supieron era el elegido. Además, aquí también se repite la presencia de la paloma. Después del Desposorio, José regresó a su casa para preparar todo para la próxima boda. La Virgen del Señor, María, volvió a la casa de sus padres en Galilea, acompañada por otras siete vírgenes a esperar el matrimonio. 

Esta es la versión que más ha influido en la iconografía josefina en Occidente, pues la vara florecida ha pasado a ser el atributo típico de San José.

Los Desposorios. Fra Angelico.
Se ve a un pretendiente disgustado romper su vara.


Cuarta versión:
La hallamos en el "Evangelio de Pseudo-Mateo", igualmente tardío y nacido entre cristianos provenientes de ambientes judíos. Llegada María a los 12 años, el sacerdote Abiatar quiso casarla con su hijo. Pero María objetó: "No puede ser que un hombre me posea". Pero los sumos sacerdotes y la familia de la Virgen le replicaron: "Dios es servido por los hijos y honrado por los descendientes; así ha sido siempre entre los hijos de Israel". A esto María contestó: "Dios es sobre todo servido y alabado por la castidad. Mirad si no a Abel. Antes de él no había justos entre los hombres. Complacía a Dios a través de los sacrificios y fue asesinado despiadadamente por el hombre que no agradaba a Dios. Recibió así dos coronas al mismo tiempo: la corona del sacrificio y la corona de la virginidad, porque hasta entonces todavía no había manchado su carne. Como Elías está vivo y en carne del cielo, pues hasta ser arrebatado había logrado conservar su carne en estado virgen. Desde temprana edad aprendí en el templo de Dios que la virginidad agrada a Dios en particular. Precisamente por esta razón quiero ofrecer a Dios lo que le agrada particularmente, por eso estoy decidida a no ofrecerme nunca a un hombre".

Entonces Abiatar convocó a todo el pueblo y clamó: "Hijos de Israel, escuchadme y abrid bien los oídos. Desde el momento en que Salomón construyó este templo, vivieron allí vírgenes, hijas de reyes, profetas, y sacerdotes. Pero cuando alcanzaban la mayoría de edad, se les daba a un hombre en matrimonio para que siguiera nuestro estilo de vida habitual. Así agradaban a Dios. Pero María ha inventado una nueva forma de vida. Ella ha prometido a Dios que siempre querrá permanecer virgen. Es por eso que ahora debemos pedir consejo a Dios y Él tendrá que responder a nuestra pregunta, sobre a quién podremos confiársela de manera segura".

Entonces, como en las anteriores versiones, se convocó a los varones de Israel, quienes pusieron sus bastones junto al altar. Pero el Sumo Sacerdote olvidó el de San José fuera, por lo cual, ninguna vara floreció. Entonces apareció un ángel y le avisó que no había tomado la vara de José. El sacerdote salió fuera, tomó la vara y la entregó a San José, y en ese momento, una paloma salió del bastón y se perdió en el cielo. Todo el pueblo felicitó a San José, aunque este protestó por ser viejo y tener hijos, incluso mayores que la esposa que se le daba. José admitió llevarla consigo, pero "hasta que Dios me aclare con quién de mis hijos debe casarse". El sacerdote dio a María 5 vírgenes para que la acompañaran hasta el matrimonio, advirtiendo a José que María sólo se casaría con él.

Los Desposorios.
Grabado flamenco.
Como vemos, las versiones del hecho varían en numerosos detalles, como nombres o diálogos, pero coinciden en el aspecto fundamental: Aquella que Dios había elegido como Madre del Redentor debía ser protegida y casada con un hombre excepcional. Siendo María el Arca de la Nueva Alianza, correspondía que un Nuevo Patriarca la custodiase.

En la iconografía, el tema de los Desposorios ha sido recurrente desde el siglo XVI en adelante, normalmente en deliciosos anacronismos. Suelen aparecer ambos contrayentes entregándose anillos. Los símbolos de la vara florecida y la paloma igualmente son frecuentes. Como detalle curioso, en el siglo XVII los carmelitas recrearon la leyenda de San Agabo (13 de febrero), un supuesto pretendiente de María, que habría roto su vara al no ser elegido para esposo de la Virgen Santísima. Ante esto, para consolarse, subió al Carmelo, donde levantó un templo para venerar a la Madre del Mesías.


Fuentes:
-E-book "Evangelios Apócrifos". VARIOS.
-"Evangelios Apócrifos". EDMUNDO GONZÁLEZ BLANCO, Ed. Valladolid, 2015.
-"Los Evangelios Apócrifos". Tomo 2. JUAN BAUTISTA BERGUA. 1934.


A 23 de enero además se celebra a
Santa Mariana de Molokai, virgen.
Santa Eusebia-Hospedes de Milasa, virgen.

lunes, 22 de enero de 2018

Santa Irene, la consoladora.

Santa Irene de Roma, viuda. 22 de enero.

Santa Irene y San Sebastián.
La leyenda la hace esposa y viuda de San Cástulo (26 de marzo). También es, según las Actas de San Sebastián (20 de enero), quien asistió al santo mártir luego de su asaeteamiento. Gracias a sus cuidados, el santo se recuperó de sus heridas.

Y poco más podemos decir de ella, salvo que probablemente sí que fuera la mujer de Cástulo, fundador de una iglesia de la Via Labicana y que terminaría llamándose "de San Cástulo". Las leyendas añadirían lo demás.




A 22 de enero además se celebra a
San Vicente Pallotti, presbítero.
San Anastasio, carmelita mártir.

domingo, 21 de enero de 2018

De palomas, leones y neobautizados.

San Neófito de Nicea, adolescente mártir. 21 de enero.

Su leyenda dice que nació en 286, en Nicea. Siendo ya un niño el poder de Dios se manifestó sobre él: hizo brotar agua de las rocas y resucitó a su difunta madre. Cuando tenía 11 años, sintió vocación eremítica y fue guiado por una paloma a un lugar solitario en el Olimpo. Allí sacó a un león de su caverna para vivir en ella. En 302 se enteró de que el emperador Diocleciano había decretado la persecución contra los cristianos, por lo cual dejó su retiro y regresó a Nicea para consolar y animar a los cristianos.

Fue rápidamente arrestado, golpeado y arrojado en una prisión. Largos interrogatorios intentaron hacerle apostatar, pero nada le hizo doblegar. Le arrojaron al fuego, pero salió ileso. Entonces le arrojado a un león hambriento como alimento, pero el animal se mantuvo a su lado sin dañarle Y sí, era el mismo león al que el santo había arrojado de su guarida, se disculpó y le permitió volver a ella. Finalmente, Neófito ganó la corona del martirio siendo alanceado en el corazón, el 21 de enero de 302, teniendo 15 años de edad. 

Esta leyenda estrafalaria es tardía y al parecer intenta dar una "vita" a un santo mártir desconocido que se menciona a 21 de enero en otro grupo de mártires, y del que solo se reseña que era un "neófito", o sea, un recién bautizado.


A 21 de enero además se celebra a
Santa Inés de Roma, virgen y mártir.
San Patroclo de Troyes, mártir.

sábado, 20 de enero de 2018

Reformadora sin reforma.

Santa Eustoquia Calafato, virgen clarisa. 20 de enero.

Su padre se llamó Bernardo Cofino, apodado "Calafato", y era comerciante. Su madre, Mascalda Roman, fue una mujer devotísima y algo exagerada, que vivía una vida de penitencia y ayuno extremos, influenciada por el franciscanismo reformador del momento. Especialmente influyeron en ella las predicaciones del Beato Mateo de Agrigento (7 de septiembre y 7 de enero) en Messina, y que la llevaron a ser terciaria franciscana. El padre, entretanto, estaba en la guerra, así que cuando regresó a casa luego de tres años, puso algo de orden en aquello, pues ni sus hijos pequeños escapaban del rigor no apto para infantes. Una de las obsesiones de la madre era tener una hija que fuera tan santa como la Santísima Virgen, así que solo por esa razón volvió a unirse a su esposo en relaciones sexuales, de las cuales concibió. Estando embarazada estalló una epidemia en Messina, por lo cual la familia se retiró a una granja que poseían en el campo, y allí, en el establo, nació nuestra santa, el 25 de marzo de 1434, siendo llamada Esmeralda.

La niña creció bajo el ideal eremítico de su madre, piedad, oración, sacrificios, caridad constantes. Quiso aprender a leer y escribir, pero sus hermanos se lo prohibieron, así que se las agenció para aprender por sí misma. Esto nos dice bastante de su carácter y fuerza de voluntad. A los 11 años la prometieron con un comerciante viudo que pasaba los 30 años. La boda se planeó para cuando el hombre regresara de un viaje de negocios, pero nunca se realizó, pues el prometido murió una semana apenas después del regreso. La familia volvió a arreglarle matrimonios, pero ella los fue rechazando uno tras otro, insistiendo en que su vocación era la vida monástica. Su padre se oponía tenazmente a aquello, pues consideraba que todo era producto de la educación “beata” que su madre le había dado. Mucha guerra le hizo hasta su muerte, en 1448.

Entonces la joven, ya libre, entró en el monasterio de las clarisas de Santa María, en Messina, tomando el nombre de Eustoquia. Su noviciado fue muy fervoroso, aprendió técnicas de meditación, ordenó sus penitencias, leyó mucho más y templó su carácter por la obediencia. En 1462, ya profesa, comenzó a explorar la forma de vivir el carisma franciscano más austeramente que en su monasterio. Flos Milloso, su abadesa, era una mujer influyente que permanecía demasiado atenta a asuntos temporales, de negocios y diplomáticos, lo cual le había alejado del espíritu de recolección. Por esto Eustoquia, con el permiso expreso del papa Calixto III, junto a otras religiosas, su hermana y una sobrina se estableció en un viejo hospital, para vivir la regla primitiva de Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias). En 1464 se trasladaron a una casa de unas Terciarias Franciscanas, dando inicio al monasterio de Montevergine, siendo Eustoquia la elegida como abadesa. Allí se le unió su madre, que murió como una santa religiosa.

Eustoquia fue devotísima de la Eucaristía, la Pasión del Señor y la Santisima Virgen María. Vivió humildemente el carisma franciscano de pobreza y la alegría fraternas. Era la primera en cumplir la Regla, por ello podía exigir a las demás que la cumpliera. Fue muy penitente, pero siempre propicia a eximir a las demás de cualquier dolor, aunque tuviera ella que asumir la penitencia de la hermana. Inculcó a las monjas el hábito de leer y meditar diariamente, cosa extraña en aquellos días para las mujeres, incluso las monjas, quienes a veces ni sabían leer, y rezaban de memoria.

Cuerpo incorrupto
de S. Eustoquia.
Murió nuestra santa el 20 de enero de 1485, siendo amada por sus devotas monjas, y con fama de santa entre los habitantes de Messina. Pronto su sepulcro se hizo famoso por los milagros que allí ocurrían, abriendo una investigación canónica con vistas a su canonización. Su cuerpo permanece incorrupto y con una admirable conservación. En 1777 fue proclamada patrona de Messina, luego de la protección sentida durante una epidemia. Esto motivó que en 1782 Pío VI aprobara el culto inmemorial que recibía Eustoquia, admitiendo que fuera llamada "Beata". Finalmente Juan Pablo II la canonizó en Messina, el 11 de junio de 1988.


Fuente:
-"Año cristiano". Enero. BAC. Madrid, 2002.


A 20 de enero además se celebra a
Beato Ángelo Paoli, presbítero carmelita.
San Fechin de Fore, abad.
San Sebastián, mártir.

viernes, 19 de enero de 2018

De Santos Reyes (XXI): San Canuto "el Descanonizable"

San Canuto IV de Dinamarca, rey y mártir. 19 de enero y 10 de julio.

Fue hijo ilegítimo de Sweyn Ulfsson, rey de Dinamarca, quien tuvo una esposa llamada Gunnhilda y varias concubinas, una de ellas fue la madre de nuestro santo. Además, el rey tuvo otros tres hijos. Uno también llamado Canuto, que murió pequeño, otro llamado Harald Hein, y por último, siguiendo a San Canuto nació su único hijo en el matrimonio, llamado Sweyn.

Swen designó a nuestro Canuto como sucesor, a pesar de no ser el mayor ni legítimo, pues lo consideró el mejor preparado para reinar. Así, en 1076, cuando el rey Swen murió, Canuto debía reinar, pero los tres hermanos se enfrentaron entre sí. Harald, que tenía el apoyo de los nobles más importantes de Dinamarca se hizo con el trono, dando a Canuto el gobierno del condado de Zealand, además de lograr del Consejo Real que Canuto sería su sucesor en la corona danesa, en caso de sobrevivirle. Mientras tanto se dedicó a la piratería por el Báltico, saqueando los poblados costeros. Harald falleció en 1080, con alegría de muchos, pues había sido un rey timorato, poco firme y descuidado, así, los daneses allanaron el trono a Canuto, aclamándole sucesor en Viborg. 

Pero no esperaban los daneses que Canuto fuera tan… pues así tan como leeremos: sabiendo que en Halland habían sido de los que menos le querían en el trono, celebró un Consejo allí ordenando que se le pagara un impuesto de procuración. Uno de los granjeros exclamó "No admitiremos ninguna extorsión ilegal del rey, obedeceremos la ley y nada más". Entonces Canuto determinó que ninguno podría entrar a sus bosques, ni siquiera los cerdos por bellotas. Este autoritarismo absurdo exaltó a los granjeros, pues la mayor parte de Halland estaba rodeada de bosques donde sus cerdos se habían alimentado siempre, sin que ningún rey reclamara nada. Pero Canuto respondió a su protesta mandando matar al granjero que se le había enfrentado.

Luego pasó a Skaney, donde reclamó un impuesto sobre toda la pesca, ya que según él, el mar también era suyo. Además, prohibió toda piratería, aunque él lo había sido, mandó matar a todos los prisioneros peligrosos, los condenados por robo y los acusados de violación. Y esto último a pesar de que él mismo incurrió en ese delito violando a la esposa de un presbítero que le había recibido y alimentado con generosidad. Y para más humillación, le ofreció un anillo de oro en "reparación" del mal que les había hecho.

Canuto se casó con Adelheid, hija de Baldwin de Flandes, con quien tuvo un hijo, el Beato Carlos "el Bueno" (2 de marzo), quien realmente sí que fue bueno. Tuvo Canuto varios hermanos por parte de madre, Erick, al que nombró conde de Zealand, y Benedicto, al que siempre mantuvo cerca como amigo y consejero. A su medio hermano, Olaf, que tenía su misma edad, siempre le tuvo cierta ojeriza y no se fiaba de él. Y aprovechó en cuanto pudo para alejarle: Cuando varios nobles quisieron protestar por los desmanes del rey, comisionaron a Olaf, para que llevara sus quejas a Canuto. Este se negó a escucharle y, además, mandó apresar a su hermano y lo envió a su suegro Balduino de Flandes, para que lo mantuvieran prisionero, aunque le mandó liberar pronto.



Todos estos desmanes e injusticias hicieron que los jefes de varias regiones temieran o vivieran enfadados con el rey. Por eso, Thord Skori y Tolar Verpill, dos de los jefes de Jutlandia, convocaron una reunión secreta en Randers, donde los nobles acordaron detener aquello. Mientras tanto Canuto seguía por todo el país inconsciente de la hostilidad que sus exacciones habían provocado, y del peligro que lo amenazaba. Tuvo la primera reacción cuando anunció que iba a entrar en Randes y los mensajeros enviados fueron regresaron con escudos atravesados por flechas, como señal de advertencia. Envió tropas a Randers para acabar con los insurgentes mientras él avanzaba a Fyen. Pero apenas se movió de su castillo, una turba de siervos lo asaltó e incendió, dejándole impresionado. Se refugió en Odense, luego de enviar a su mujer y a su hijo a Flandes, con la encomienda de que su suegro le mandara refuerzos.

El ejército formado contra el rey, comandado por el conde Asbjorn, marchó rápidamente sobre Odense, donde llegó el 8 de julio de 1086. El día 10 el rey escuchó misa muy temprano, y al término de la misma supo que sus enemigos habían cruzado el río y estaban a las puertas de la ciudad. Sus hermanos Benedicto y Eric le alentaron a que huyera disfrazado, pero Canuto manifestó que sería mejor entregarse él y así salvar las vidas de sus hermanos y sus fieles caballeros. Pero estos se negaron, y formaron un círculo para defenderle. Entonces Canuto hizo lo que tal vez debió haber hecho antes, y ante el altar, lloró humildemente sus pecados, pidiendo perdón a Dios y confesándose. Luego mandó al sacerdote que había cantado la misa, que ofreciera oraciones por los que ese día iban a morir. Luego, sorprendentemente, tomó un salterio y comenzó a cantar salmos y cánticos.

Los rebeldes atacaron la iglesia con piedras, mientras gritaban: "¡Ahora, rey, te devolveremos los robos que has cometido!", "¡Esta por el buey que te llevaste!","¡Esta por la vaca que robaste!", "Esta por el caballo del que me despojaste". Las piedras, ya encendidas con pez, rompieron los vidrios de la iglesia, causando muerte a algunos. Canuto y sus seguidores se refugiaron en el coro hasta que los rebeldes entraron a la iglesia, convirtiéndola en un campo de batalla. Una piedra golpeó el rostro de Canuto, que limpió la sangre con parsimonia y continuó con el salterio en la mano. De ambos bandos hubo muchas bajas, por lo que se hizo una tregua. 

Uno de los conspiradores, llamado Eyvind, pidió a Benedicto que le permitiera hablar con el rey, pero este le respondió "no te acercarás al rey porque tú eres el más traicionero de los hombres". Pero Canuto intervino y dijo que le dejara acercarse, así tal vez podría hacerse la paz. Pero era una trampa, apenas se acercó, Eyvind sacó una espada que tenía escondida y atravesó al rey con ella, dejándolo muerto ante el altar. Pero el mismo terminó asesinado por Palm, cuñado de San Canuto. El asesinato del rey desató otra batalla, que terminó con la muerte de Benedicto, luego de la cual los rebeldes pidieron una tregua y llegaron a un acuerdo. Los otros hermanos del rey, Olaf, Sweyn y Erick sobrevivieron.

Reliquias de San Canuto en Odense.
Canuto y Benedicto fueron enterrados en Odense. Olaf, el cuarto hijo de Sweyn Ulfsson, asumió el trono de Dinamarca. Al año siguiente estaba en Fyen, cuando un presbítero pidió audiencia y le informó que muchos habían visto una luz maravillosa sobre la tumba de su hermano Canuto, y que allí se habían logrado algunos milagros. Olaf respondió que demasiado conocía a su hermano como para creer que era un santo. Además, amenazó al sacerdote con matarle si repetía aquella historia. El presbítero calló, y nadie osaba evocar la memoria de Canuto durante el reinado de Olaf. Pero sin embargo, en 1095 Erick subió al trono de Dinamarca y prestó oídos al rumor popular que decía que Dinamarca había sido castigada con la hambruna durante el reinado de Olaf por el asesinato de Canuto. Los peregrinos acudían a la tumba del rey Canuto, y nadie recordaba ya sus desmanes, a la par que la historia sobre su arrepentimiento y su muerte frente al altar se iba haciendo cada vez más romántica y piadosa. 

Cuando ya el pueblo le veneraba como santo, Erick envió una delegación a Roma para pedirle que pudiera que Canuto fuera formalmente canonizado. Hábilmente se envió información sobre los milagros que supuestamente habrían ocurrido en la tumba del rey; pero se obvió gravemente todo en cuanto el carácter y el gobierno de Canuto. Sorprendentemente, el papa Pascual II emitió la Bula de canonización en 1100, llamándolo mártir. Sus reliquias aún se veneran en la catedral de Odense.

Varias "vitae" se escribieron pronto, edulcorando la vida del santo, borrando todas sus injusticias y pecados personales y dotándole de virtudes y acciones benéficas. Sin embargo, conocemos la "Saga de Knytlinge", que narra las cosas tal cual, como dice Butler "sin exagerar ni sus virtudes ni sus vicios".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 19 de enero además se celebra a
San Dionisio, papa carmelita.
San Launomer de Corbion, abad.

jueves, 18 de enero de 2018

"El fuego de la caridad ardía en su corazón"

Beata Regina Protmann, virgen fundadora. 18 de enero.

Nació en 1552 en Braunsberg, Prusia Oriental, en una familia de mercaderes. Su familia había permanecido fiel a la fe católica en medio de la revolución desatada por la herejía luterana, reciente en el tiempo. Católica creció Regina, dando muestras firmes de piedad y caridad. En 1571 se dio más intensamente a la oración, y junto a dos amigas se retiró a una casa vieja de su ciudad. Las tres iniciaron la obra de las "Hermanas de Santa Catalina de Alejandría", conocidas como "las Catarinas". Su espiritualidad se nutrió principalmente de la máxima benedictina "Ora et Labora", y de la divisa ignaciana de "Ad Maiorem Dei Gloriam". Pronto tuvo más discípulas y entre todas organizaron su vida para dedicar horas a la oración, al trabajo y a la caridad. 

En este tiempo de la Contrarreforma católica, y en siglo XVII también, numerosas mujeres dieron un paso al frente inspiradas por Dios para liderar la causa del Evangelio. Como Santa Ángela de Merici (27 de enero), Santa Juana de Lestonnac (15 de mayo y 28 de diciembre, traslación de las reliquias), o Mary Ward. Detrás de muchas de ellas estaba la espiritualidad jesuítica de misión, educación y cultura como medios para detener la herejía y mantener fieles a los católicos. Lamentablemente, la Iglesia no estaba preparada para aquello y las directrices del Concilio de Trento sobre la clausura de las monjas hicieron imposible que muchas obras fructificasen. Otras resistieron, acomodándose a la clausura o semiclausura, y otras lograron su cometido. Regina hubo de padecer muchísimo por esta mentalidad. Para los clérigos (jesuitas incluidos) era impensable que hubiera mujeres consagradas visitando las casas de los pobres, catequizando, cuidando enfermos en sus propios hogares ¡incluso por las noches! Como Mary Ward, Regina luchó por no tener clausura ni semiclausura, pero al mismo tiempo ser religiosas y no solo seglares. En realidad no era algo nuevo en la Iglesia, pero si algo ya olvidado.

En 1583 las Hermanas fueron oficialmente reconocidas por su obispo, y el papa Clemente VIII les dio su aprobación en 1602. Sobre ella el mejor dato que poseemos es lo que escribe el jesuita Engelbert Keilert, cercano a ella: 
"El fuego de la caridad cristiana ardía en su corazón. ¡Los pobres y los necesitados pueden hablar de esto! Cuántas veces no lavaba los pies de los pobres en la casa anfitriona, cuántas veces no limpiaba las heridas de los pacientes. ¿Tenía alguien fiebre, dolor de muelas, hinchazón, una enfermedad ocular o lo que fuera?, pues ella sabía un medio para ello. Si se enteraba que alguien estaba enfermo, aunque fuera una persona completamente desconocida enviaba allí a una hermana con una sopa confortante y una comida sólida para fortalecerle.

Desde hace más de cuarenta años dirige a las Hermanas Catarinas. Ella es un ejemplo para todas sus hermanas. Se impone a sí misma las mortificaciones más estrictas, que prohíbe a sus hermanas. A menudo ella regala su ropa o ropa de cama, duerme en el piso desnudo o pasa la noche rezando ante el Sacramento por la conversión de los pecadores. Cuando escucha que la guerra o un conflicto armado estalla en algún lugar comienza una oración de cuarenta horas con su comunidad, como si sólo ellas fueran capaces de evitar la calamidad. Insistentemente va hacia su meta a pesar de las decepciones y contratiempos, inspirada por su lema de vida 'Como Dios quiera'".

Regina subió al encuentro con el Esposo Cristo el 18 de enero de 1613, luego de pasar toda la Navidad enferma. Su culto siempre fue reducido, pero su ejemplo animó a muchos a hacer el bien y trabajar por Cristo. Sus reliquias se veneran en Grottaferrata desde el siglo XX. Fue beatificada por San Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.


A 18 de enero además se celebra a
San Máximo de Serbia, rey y obispo.
Santa Margarita de Hungría, princesa, virgen dominica.

miércoles, 17 de enero de 2018

"Se dió del todo, no a medias tintas"

Beato Teresio Olivelli, laico mártir. 17 de enero.

Nació el 7 de enero de 1916, en Bellagio donde vivió 10 años hasta que la familia se mudó a Mortara. Siempre fue un niño y jovencito piadoso, gustaba de confesarse semanalmente y comulgaba cada día. En 1936, ante la presecusión religiosa en España, escribe a su tío: "La juventud es heroica o miserable. El hombre de ideas no puede darse a medias tintas, él da todo. Cuando Cristo es el Ideal que nos impulsa, creo que el deber se realiza en amor total hacia Él y debe consumirse hasta la última gota".

En la Universidad de Pavía estudió leyes, graduándose en 1938. Ese mismo año, pasó a ser Profesor Adjunto de Derecho Administrativo en la Universidad de Turín. En esta ciudad se acerca al fascismo, en el que halla elementos que le parecen compatibles con la fe cristiana. Llegó a trabajar en el Instituto Nacional de Cultura, nido ideológico del fascismo. Pero pronto entre 1939 y 1941 visita Berlín por sus estudios y se decepciona al conocer la verdadera ideología totalitaria del fascismo, irreconciliable con los conceptos la dignidad humana propios de la fe católica. 

Cuando Italia entra en la II Guerra Mundial, Teresio fue llamado a filas y enviado a Rusia. Entre las trincheras será un ángel para sus compañeros: reza por ellos y con ellos, les conforta, socorre a los heridos, les lee pasajes de los Evangelios, permanece junto a los enfermos. Cuando regresa a Italia comienza una febril actividad para ayudar a los soldados que vuelven y a sus familias: les pone en contacto, les visita, les escribe, les busca trabajo, ora con ellos, les reconcilia con Dios. Se opone al fascismo más firmemente de lo que antes lo había apreciado. Por ello El 9 de septiembre de 1943 fue arrestado por los nazis e internado en un campo de prisioneros. De allí huye y comienza a participar en la resistencia católica. Contribuye con el ideal de la libertad cristiana al movimiento, dándole un aspecto de cruzada.

En 1944 funda el periódico "El Rebelde", desde donde se condena el odio y la injusticia del nazismo y se difunden los valores cristianos para una verdadera regeneración política y social de Italia. El 27 de abril de ese mismo año es arrestado en Milán por pertenecer a las "peligrosas" asociaciones católicas, enemigas del fascismo. Fue enviado al campo de prisioneros de Fossoli, y en julio fue condenado a fusilamiento, pero logró escapar y esconderse, pero le capturan y le envían a Gries, indicándose que es un preso que gusta de escapar, para que se le trate peor. Luego le llevan a Flossenbürg y finalmente a la prisión de Hersbruck. En todos estos sitios su presencia siempre es consoladora. Da ánimos a los otros presos, organiza juegos, oraciones, ayuda a los más enfermos y débiles. A más de uno le dará su escueta ración de alimento. En este lugar se encontró con su amigo el Beato Odoardo Focherini (27 de diciembre), al que ayudó a bien morir.

El 31 de diciembre de 1945 hizo su entrega definitiva a los demás: protegió con su cuerpo a un joven que iba a ser golpeado por un militar. Recibe él una violenta patada en el vientre, seguida de otras muchas, que le provocarían una hemorragia interna la cual le llevó a entrar a la vida eterna el 17 de enero de 1946. Su cuerpo fue quemado. 

En 1987 se comenzó su proceso de canonización. En 2007 el proceso tomó dos vías, una por las virtudes heroicas y otra vía para probar el martirio. En 2013 la causa martirial recibió un revés, pues se dictaminó no estaba claro que su asesino hubiera actuado contra él explícito por "odium fidei". En 2015 se dio el visto bueno al Reconocimiento de Virtudes Heroicas. Pero sin embargo, en 2017, con el decreto del Papa Francisco sobre las canonizaciones y la cláusula acerca de que la entrega de la vida por alguien puede ser considerado martirio, se le declaró mártir. 

Su beatificación será celebrada el 3 de febrero de 2018 en Vigevano. Le llamamos Beato aquí sin intención de adelantarnos al juicio de la Iglesia.



Fuente:
-www.teresioolivelli.com


A 17 de enero además se celebra a
San Teodosio I, emperador.
Santa Yolaine de Pleine-Selve, mártir.
San Antonio Abad.

martes, 16 de enero de 2018

San Jacobo de Tarantasia.

San Jacobo de Tarantasia, obispo. 16 y 27 de enero.

Según la tradición, fue oriundo de Siria (o Asiria, según quien cuente la historia), y era soldado del ejército persa. En ese desempeño conoció a otros militares cristianos y se convirtió a la fe cristiana. Las versiones sobre cómo conoció a San Honorato de Lérins (16 de enero) también varían. Unas dicen que Honorato visitó Oriente, otras que Jacobo supo de él y de su famoso monasterio y viajó a Occidente a conocerle.

Como sea, en 426, cuando San Honorato fue consagrado obispo de Arles, este nombró a Jacobo como misionero en Tarantasia, ordenándole obispo. Poco más sabemos de él que no sea legendario, como el relato que dice que, estando construyendo una basílica en su ciudad, un oso salió del bosque y mató a los bueyes que usaba el santo para acarrear la madera. Jacobo se paró frente al animal y clamó solemnemente: "Yo, Jacobo, siervo de Dios, te mando a ti, oso malo, que dobles el cuello en el Nombre del Señor y hagas la obra del animal que mataste. ¡Toma su yugo en tu cuello!". Y el oso, claro, obedeció y cargó con el carro de tronco. Llegando a la ciudad unos jóvenes vieron a la bestia y quisieron matarla, pero el santo obispo se adelantó y les dijo: "No han capturado a esta bestia. Así que tampoco depende de ustedes matarlo. La dejaremos libre y que vuelva al bosque con la promesa de que nunca más volverá a la ciudad". Y el oso soltó el yugo, corrió al bosque y nunca más se oyó hablar de él.

Otra leyenda dice que durante la construcción de la misma iglesia, resultó que una de las vigas era demasiado corta. Entonces Jacobo roció agua bendita la viga, hizo una oración, y la viga se extendió milagrosamente un metro y medio ante los ojos de todos.
Después de unos tres años de fecunda labor apostólica, Jacobo designó a San Marcelo (16 de enero) como su sucesor en la sede y volvió a su maestro en Arlés. Ambos, Jacobo y Honorato, curiosamente murieron el mismo día, el 16 de enero de 429.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 16 de enero además se celebra a

lunes, 15 de enero de 2018

"fue luz puesta en el candelero"

San Erembert de Arras, obispo. 15 de enero y 21 de febrero.

Vidriera en San Martín de Aalst.
Nació a mediados del siglo VI. Fue hijo de los condes San Witger (10 de julio) y Santa Amalbergis de Maubeuge (10 de julio). Sus hermanas fueron Santa Gúdula (8 de enero) y Santa Reinildis (16 de julio). Por error en ocasiones se leen que estas hermanas fueron Santa Faraíldis (4 de enero) y Santa Ermentrudis (3 de septiembre). Pero eso, es una equivocación.

Desde muy joven Erembert se inclinó a las cosas de Dios, gustaba del culto, la caridad, el estudio. Fue eremita durante años, hasta que sobre 712 el clero de Arras le eligió para suceder a San Vindiciano (11 de marzo). Según su biógrafo, Erembert "fue una luz puesta en el candelero y llevó una vida espiritual acorde con la nobleza de sus orígenes. Sembró en todas partes la Palabra de Dios como salvación y bendición de la humanidad". No gobernó mucho tiempo su diócesis, pues murió sobre 715. 

Sus reliquias se veneraban en la iglesia de Santa María de Maubeuge, pero desaparecieron.


A 15 de enero además se celebra a
San Alejandro el Acemeta, abad.
San Bonet de Clermont, obispo y monje.