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lunes, 23 de octubre de 2017

El perro va al vómito, el mártir va a Cristo.

San Teodoro de Antioquía, presbítero y mártir. 23 de octubre, 3 y 8 de marzo (Iglesias Orientales).

San Teodoro ante Juliano.
Cuando San Constantino (21 de mayo) dio libertad al cristianismo, en su primer viaje a Siria, mandó construir una basílica bellísima, que además de dar culto a Dios, sirviera como ejemplo de su propio poderío. La dotó de numerosas tierras y riquezas, para poder sostener a los presbíteros que se encargaban del culto constante. Al frente de la administración Constantino colocó a un piadoso presbítero llamado Teodoro, que cuidaba de los bienes con sabiduría y honestidad.

Pero en 361 subió al trono el emperador Juliano el Apóstata que, como su sobrenombre lo indica, renegó del cristianismo para volver a imponer el paganismo en el Imperio. Numerosos mártires padecieron su fidelidad a Cristo bajo su mandato. Uno de ellos fue nuestro Teodoro. Juliano mandó demoler la basílica de Constantino, apropiándose de las riquezas y forzando a los clérigos a sacrificar a los dioses. Solo Teodoro se negó a ello y, además, clamó en voz alta que el emperador "ha regresado a su vieja idolatría como regresa un perro a su propio vómito". Entonces fue apresado, torturado y decapitado en el año 362.


A 23 de octubre además se celebra a
San Juan de Capistrano, presbítero franciscano.
San Guillermo de Malavalle, el Grande.

domingo, 22 de octubre de 2017

Pastoreó en nombre de Cristo, y recibió su premio.

San Mello de Rouen, obispo. 22 de octubre. 

Su vida fue escrita en el siglo IX, está plagada de leyendas, que intentan hacer a Mello un ser semejante a Cristo, cosa que, en definitiva es la santidad. Mello era inglés, tal vez de Cardiff, Gales. Nació a inicios del siglo III y tomó la carrera militar. Fue destinado a Roma, donde una vez vio al papa San Esteban I (2 de agosto) mientras este catequizaba a un grupo de cristianos. Mello se detuvo y oyó hablar de Cristo, hizo preguntas y el papa le invitó a convertir a Cristo. Mello se convirtió, se bautizó y quiso servir a Cristo radicalmente; por ello regresó a su tierra, vendió sus bienes en favor de los pobres. Luego regresó a Roma, donde el papa Esteban le ordenó presbítero, y cuando celebraba su primera eucaristía, se le apareció un ángel con un hermoso báculo que le dijo: "Toma este báculo porque pronto tendrás que guiar al pueblo de Dios en la ciudad de Rouen, en el norte de la Galia". El santo lo contó al papa y este le confirmó en ello, enviándole a los galos como primer obispo de Rouen.

Llendo de camino, pasó por Autun, donde encontró a un tal Lupillo, que había sufrido un accidente y tenía una pierna partida en dos. Como Mello era forastero, le preguntaron si sabía medicina. Él les contestó que sanaría al hombre, si primero les dejaba predicarles a Cristo. – "Di lo que quieras" – le respondieron – "sánalo y creeremos en tu Dios y le adoraremos". Entonces Mello tocó a tocó Lupillo con su báculo, diciendo: – "En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, sánate", e inmediatamente el pobre hombre pudo ponerse en pie sin problemas y sin que quedara rastro de la herida. Entonces volvió a la ciudad y contó a todos los que hallaba por el camino lo que le había pasado. Había también en Autun una viuda que había quedado ciega de tanto llorar la muerte de su marido, y cuando supo lo ocurrido a Lupillo, envió a sus hijos adonde Mello, para que este la sanara también. Mello escuchó a los muchachos, se puso de rodillas y clamó: – "Señor Jesucristo, que abriste los ojos de los ciegos, abre los ojos de esta mujer para que pueda ver que no hay otro Dios más que tú". Y así sucedió. Entonces Verónica y sus hijos fueron bautizados. 

Llegando a Rouen Mello sanó a un hombre llamado Quirino, quien llevaba paralítico más de 40 años, en cuanto este renunció a sus falsos dioses. En el nombre de Cristo Mello le animó a levantarse, y así lo hizo Quirino. Además de él, se convirtieron a Cristo sus padres. El santo dio su primer sermón en la plaza pública, y según cuenta la leyenda, en un tejado cercano había un joven llamado Praecordio, el cual se durmió porque la prédica resultó larga. Esto hizo que se resbalara del techo y cayera al suelo, rompiéndose las piernas y la cabeza, muriendo en el acto. Entonces Mello se aproximó y usando de nuevo su báculo, tocó al chico diciéndole: –"Levántate en nombre de nuestro Señor Jesucristo", y el niño sobrevivió. Agradecido a Jesucristo, Praecordio fue sacerdote y junto a Mello levantó la primera iglesia de la ciudad.

En 314, cuando ya era muy anciano, se le volvió a aparecer el ángel, diciéndole: – "Mello, has luchado por Cristo, has proclamado su nombre a los paganos, has edificado la Iglesia de Cristo entre ellos y al mismo tiempo has preservado tu alma y tu cuerpo en toda pureza. Ahora prepárate para recibir la recompensa de la vida eterna". Y así consolado predicó por última vez a sus fieles y les exhortó a permanecer unidos a Cristo. Luego expiró dulcemente, el 22 de octubre de 314.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 22 de octubre además se celebra a
Beata Josefina Leroux, virgen clarisa y mártir.
Santa Córdula de Colonia, virgen y mártir.

sábado, 21 de octubre de 2017

Santa madre de Santo hijo.

Santa Celina de Laon, viuda. 21 (22 en Reims) de octubre y 5 de abril, traslación de las reliquias.


Milagro del niño Remigio.
Es esta santa de esos santos que se hacen conocidos por su relación (ficticia o real) con otros santos. En su caso, la relación viene dada por ser la madre del gran San Remigio (1 de octubre). No conocemos mucho de ella, salvo que su marido se llamaba Emilio, y su hijo mayor fue San Principio (25 de septiembre), quien sería obispo de Soissons. La leyenda dice que el eremita ciego San Montano (3 de septiembre), que vivía en los bosques de La-Ferté, tuvo una revelación en la que un ángel le revelaba que pronto nacería un niño que se llamaría Remigio, que traería la paz y la verdadera religión a los reinos francos. Su madre se llamaba Celina. El eremita entonces se puso en camino y comenzó a preguntar por una tal Celina. Al hallarla, Celina no creyó lo que le decía, pues hacía años esperaba otro hijo y no lo había obtenido de Dios. Entonces Montano le dijo: "Tendrás un varón, y cuando le estés amamantando, volveré y de la leche de tus pechos pondrás una gota en mis ojos, y to volveré a tener luz en ellos". Y así pasó, Remigio nació en 435.

Algunas leyendas tardías dicen que luego de enviudar vivió junto a su hijo Remigio, lo cual bien puede ser cierto. Y nada más podemos decir, salvo que murió en 458, y que fue en Lavergny, donde su sepulcro se venera aún. En ocasiones se le confunde con la virgen Santa Celina de Meaux (21 de octubre).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 21 de octubre además se celebra a
Santa Dorotea de Colonia, virgen y mártir.
San Walfroy de Trier, estilita.

viernes, 20 de octubre de 2017

Evangelizador y taumaturgo.

San Sindulf de Aussonce, ermitaño. 20 de octubre y 12 de agosto (traslación de las reliquias).

Era originario de Aquitania, de donde salió muy joven para hacer vida eremítica en Aussonce, cerca de Reims. Luego de vivir muchos años dedicado a la oración y la penitencia, dejó su celda y comenzó a proclamar el Evangelio por la región. Construyó un hospital donde ayudaba por caridad a los necesitados, "cobrándoles" sólo la ayuda a otros enfermos más delicados. A su muerte, sobre 660, sus amados enfermos construyeron una pequeña iglesia sobre su tumba, que se convirtió en meta de peregrinaciones por los estupendos milagros que el santo obraba.

En el siglo IX San Hincmar de Reims (21 de diciembre) elevó las reliquias a un bello altar, donando algunas al monasterio de Hautvillers. En dicha traslación ocurrieron muchísimos portentos, que fueron anotados en un grueso libro que se conserva.


A 20 de octubre además se celebra a
San Caprasio del Monte Carmelo, abad.
Santa Rosalina de Villenueve, abadesa cartuja.

jueves, 19 de octubre de 2017

El culto a los mártires y a las reliquias, esencial a la fe.

Santa Cleopatra, viuda. 19 de octubre.
 
Santa Cleopatra, San Varo
y San Joel Profeta.
Sobre esta santa viuda lo que se conoce es poco, y siempre relacionada a su principal obra caritativa: la construcción de una iglesia en el Monte Tabor.

Era una piadosa cristiana oriunda de Edra, Palestina, pero al casarse había emigrado a Egipto, donde había enviudado. En 307, luego del martirio de San Varo (19 de octubre), logró recuperar las reliquias del mártir cuando estas fueron arrojadas a las afueras de la ciudad. Ayudada por sus esclavos las sepultó en su propia casa, donde cada día hacía homenajes en su memoria, sin que faltaran nunca luces encendidas junto a la tumba. Como aún eran tiempos de persecución, los cristianos veneraban las preciadas reliquias de forma oculta. 

Cleopatra mantuvo las reliquias con ella, venerándolas en lo privado, hasta la paz de San Constantino (21 de mayo). Luego de esta, pensó retirarse a su tierra natal, pero se vio entre dejar allí las reliquias, o pelearse con los cristianos de Egipto por llevarse las reliquias; por ello escribió al emperador pidiéndole permiso para trasladar los restos de su marido, militar, a su tierra. Así, al responder afirmativamente el emperador, Cleopatra tomó las reliquias de San Varo, las envolvió en una sábana de Lino, y diciendo a todos que se llevaba los huesos de su marido, junto a su hijo Juan se fue a Palestina, junto al Monte Tabor, donde estaba sepultado su propio padre. Allí continuó Cleopatra venerando la memoria de San Varo, por lo que muchos cristianos conocieron de tan esclarecido mártir y la devoción fue a más.

Pronto ocurrieron numerosos milagros a la vera de las reliquias del santo, enfermos curados, niños que andaban, ciegos que recuperaban la visión, etc. Por esta razón, Cleopatra edificó una capilla a la memoria del santo. Antes de esto, habiendo crecido Juan, Cleopatra quiso que fuera militar como su padre. Logró que fuera recibido por el emperador y que este le diera un puesto. Aunque antes de partir a Roma, Cleopatra quiso que Juan le ayudara a terminar la iglesia de San Varo. Cuando la bella iglesia, que ya no existe, estuvo terminada, Cleopatra mandó hacer un bello relicario, sobre el cual colocó las insignias militares que habría que llevar su hijo. Luego de la liturgia de dedicación, Cleopatra dispuso que hubiese siempre presbíteros que oraran por el pueblo.

La aparición de San Varo.
Todo era fiesta, pero sin embargo, Juan murió la misma noche de la Dedicación de la capilla y Cleopatra clamó amargamente a San Varo: "¡Siervo de Dios! ¿Es así como me has recompensado por las grandes obras que soporté por ti? ¿Es éste el socorro que me das a mí que abandoné a mi marido por tu causa y puse mi esperanza en ti? Tú has permitido que muera mi único hijo; tú me has privado de mi consuelo y me has quitado la luz de mis ojos. ¿Quién me alimentará ahora en mi vejez? ¿Quién cerrará mis ojos cuando muera? ¿Quién entregará mi cuerpo a la tumba? Había sido mejor para mí morir que contemplar a mi amado hijo perecer en su juventud como una flor antes de tiempo. Devuélveme a mi hijo como una vez Eliseo devolvió al hijo de la mujer sunamita, o llévame sin demora porque ya no puedo soportar este amargo dolor". Luego quedó rendida por el llanto, y tuvo una visión: Vio a San Varo llevando a Juan, en forma de inocente niño. Ambos estaban coronados con hermosas guirnaldas y revestidos de ropas refulgentes. Esta visión la consoló y le dio paz, e incluso pidió al santo mártir que la llevara al cielo con ellos. Pero San Varo le dijo que aún no era el tiempo de ello. Cleopatra sepultó a su hijo en la misma sepultura del santo mártir (algo bastante común) y desde entonces no se lamentó más, sino que vivió con gozo por ver la gloria de su hijo, esperando ella tenerla también. 

Muchos milagros ocurrían por la intercesión de San Varo, cuyo culto Cleopatra cuidó más aún. Dio todos sus bienes a los pobres y se mudó a la iglesia, donde vivía y moraba. Ayunaba, oraba y a todos hablaba de los milagros del glorioso San Varo. Este, por su parte, se le aparecía cada domingo cuando ella comulgaba, lo cual acrecentaba más su esperanza. Siete años vivió así, hasta que, finalmente, en 327 Cleopatra entró en el cielo, y después de su muerte, ella también fue sepultada en la iglesia por ella construida.


Fuentes:
www.johnsanidopoulos.com
-"A Dictionary of Saintly Women". Volumen 1. AGNES BAILLIE C. DUNBAR. Londres, 1904.


A 19 de octubre además se celebra a
Beato Tomás Hélye, presbítero.
San Verand de Cavaillon, abad.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Orando por los enemigos... ¡para que se mueran!

San Julián Sabas, eremita. 18 de octubre y 14 de enero.

Fue Teodoreto quien escribió la vida de este santo. Según él, Julián Sabas nació a inicios del siglo IV, era de humilde condición, rudo y sin educación, pero estaba de tal modo asistido por el Espíritu Santo, que San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) escribió que apenas era inferior a San Pablo Ermitaño (15 de enero) y a San Antonio Abad (17 de enero).

Julián Sabas, deseoso de servir a Dios con toda libertad, se fue a una pequeña cabaña en los desiertos de Osrhoene, Mesopotamia. Allí vivía austeramente, comiendo solo un pan de hierbas una vez por semana y bebiendo agua solo la necesaria para no morir. y eso comería toda su vida, añadiendo higos cuando ya era anciano. Trabajaba, oraba y cantaba salmos todo el día. Su virtud le hizo atraer discípulos, y llegó a tener cien. Para ese momento ya vivía en una cueva húmeda e insalubre de la que los discípulos lograron sacarle solo con sus ruegos. El ritmo orante de la comunidad era constante, diariamente se cantaban los 150 salmos de David, empezándose a medianoche y alternándose en grupos los monjes, mientras otros trabajaban. Oraban de esta manera: uno, de pie, cantaba quince salmos mientras los demás del grupo permanecían postrados. Luego le sustituía otro, mientras el que había cantado se postraba con los demás. Y así, uno tras otro, se sucedían los salmos en la orante comunidad. Al atardecer se reunían para comer algo frugal, orar todos juntos e irse a dormir, hasta la medianoche, cuando volvía a repetirse todo. 

Julián Sabas visitó el Monte Sinaí con su discípulo Asterio. Julián construyó una pequeña capilla en el Sinaí, y luego volvió a su desierto de Osrhoene. Al volver a su recinto, supo de la campaña militar que el emperador Juliano el Apóstata estaba llevando a cabo contra los persas y, temiendo que el emperador volviera a perseguir a la Iglesia si ganaba aquella campaña, pasó diez días de incesante oración a Dios para que entregara al emperador en manos de sus enemigos. Al cabo de ese tiempo, oyó una voz que le dijo: "Alégrate, ese cerdo apestoso y vil está muerto". Entonces Julián reunió a sus hermanos y les mandó cantar himnos de alabanza por aquella derrota de Juliano que, efectivamente, no regresó de esa campaña. Tal vez, todo sea dicho, Julián no sabía que los feroces persas paganos serían aún más crueles en sus persecuciones a los cristianos.

Desierto de Osrhoene.
Imperando Valente, monarca arriano, Julián Sabas fue llamado por los cristianos de Antioquía para que alentara su fe, ya que se veían reducidos ante los ataques de los arrianos, perdiendo sus templos y con su obispo, San Melecio (12 de febrero), desterrado. Una leyenda cuenta que al entrar a la ciudad, Julián Sabas entró en la casa de una mujer piadosa y pidió un refrigerio. La dueña de casa mandó a su esclava prepara una cena para el santo, pero en ese momento, el hijo de la esclava cayó al pozo y la esta comenzó a gritar. La dueña le dijo: – "No grites, pon la tapa al pozo y prepara la cena como te he mandado". Así lo hizo la esclava. Luego de comer el santo preguntó por el niño, pidiendo lo trajeran a su presencia para bendecirlo. Dijo el ama: –"Está en el fondo del pozo, hemos estado tan ocupadas preparando la cena, que no hemos tenido tiempo de sacarlo". Inmediatamente Julián fue al pozo, quitó la tapa, y las aguas comenzaron a subir, devolviendo el niño a la superficie, sano y salvo. De regreso a su desierto, Julián Sabas pasó por Ciro, donde el emperador Valente había colocado un obispo arriano llamado Asterio. Los católicos imploraron la ayuda de nuestro santo, que hizo lo que único que sabía hacer: hizo varios días de oración y al día siguiente de que Julián dejara la ciudad, el obispo arriano murió ahogado en sus vómitos y putrefacto. 

El año de la muerte de Julián Sabas no se sabe con certeza, pero debe haber sido alrededor de 378.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 18 de octubre además se celebra a
Santa Gwendolin (Cándida) de St-Vennec, madre.
San Justo de Beauvais, niño cefalóforo mártir.

martes, 17 de octubre de 2017

Santa Solina de Chartres

Santa Solina de Chartres, virgen y mártir. 17 de octubre, 3 de marzo (Invención de las reliquias) y 27 de agosto (traslación de las reliquias).


Solina ante el juez.
Fue Solina natural de Aquitania, donde nació a inicios del siglo III. Su padre era funcionario del gobierno romano de la región, y junto a su madre, practicaban la religión de sus ancestros. Solina supo de Cristo cuando tenía 12 años, se convirtió y desde ese momento quiso guardar castidad para su celestial Esposo. Por esta razón, cuando llegó el momento de casarla, Solina rechazó uno tras otro a los pretendientes que sus padres le proponían.

Viéndose presionada para aceptar casarse, huyó de su casa a Chartres, refugiándose en una cueva donde poco antes Santos Saviniano y Potenciano (31 de diciembre) habían erradicado el culto pagano que allí había, consagrándola al culto de la Madre de Dios. Eran tiempos de persecución, y en ella alcanzó la palma del martirio Santa Modesta (31 de diciembre), hija del prefecto de la ciudad, el cual había asesinado por sí mismo a su hija por ser cristiana.

Cuando se supo que Solina estaba asentada en la cueva mencionada, fue apresada e interrogada. Como se mantuvo firme ante las amenazas, fue decapitada, a 17 de octubre de 250. Su culto consta en Chartres y Poitiers desde al menos el siglo V, y se le invocaba contra los desastres naturales, las malas cosechas, y para pedir bienestar para el reino.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 17 de octubre además se celebra a
Las Santas Doncellas de Tolosa, vírgenes.
San Dulcidio de Agen, obispo.

lunes, 16 de octubre de 2017

San Elophe, hermano de todos, y de Cristo.

San Elophe de Toul, mártir. 16 de octubre y 21 de junio (traslación de las reliquias a Colonia).


Imagen venerada en Domremy.
Cuéntase que era de origen irlandés y que vivía en Toul, asistiendo a los pobres y los enfermos. Durante la persecución de Juliano el apóstata, Elophe fue apresado y sentenciado a muerte, pero estando en la cárcel convirtió y bautizó lo menos a 400 personas. Finalmente fue decapitado por Cristo en 362. Aunque la leyenda no mencione nada sobre cefaloforia, en ocasiones se le presenta con la cabeza entre las manos, como los santos cefalóforos. Hay que recordar que el origen de esta iconografía es presentar un tipo de martirio: la decapitación.

Algunas leyendas le hacen hermano de San Euquerio de Liverdun (24 de octubre), y de Santas Libaria y Pusinna (10 de julio y 8 de octubre), que habrían sido martirizadas con él. En ocasiones también aparece como hermano de San Menna (3 de octubre). Y, además, por si fuera poco, la leyenda Santas Oda y Gertrudis de Toul (16 de febrero) también le hace hermano de estas santas. Indudablemente, debió ser un santo muy popular y de culto antiguo como para que se le asociara con otros santos menos conocidos para darles realce a estos últimos.

Su sepulcro aún se venera en la colina donde la tradición quiere su martirio. En 960 San Bruno I de Colonia (11 de octubre), amante de las reliquias, trasladó sus restos a la iglesia de San Martín de Colonia.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 16 de octubre además se celebra a
San Gall, abad.
Santa Eduviges de Silesia, duquesa y religiosa.

sábado, 14 de octubre de 2017

Cuando un santo despotrica de otro santo.

San Calixto I, papa y mártir. 14 de octubre.

Antiguos martirologios sitúan su memoria a 12 ó 14 de octubre, indistintamente, aunque la fecha de hoy es la más extendida. Sobre Calixto nos han llegado unas Actas poco veraces y la obra "Refutación de Herejías", atribuida al presbítero San Hipólito (13 de agosto), donde no se habla nada bien de Calixto.

Hipólito, que no se calla nada, cuenta que Calixto había sido esclavo de Carpóforo, un cristiano que le colocó al frente de un banco de préstamos a cristianos pobres. Pero Calixto le estafó, robó el dinero de los depositarios y huyó. Sin embargo, fue apresado en Ostia y sentenciado a trabajos forzados. Carpóforo, más preocupado de restituir el dinero que de castigar a Calixto, le perdonó y le instó a devolver la suma. Pero Calixto nuevamente se metió en líos, esta vez con los judíos, a los que acusó de ser ellos los que le debían dinero, llegando a alborotar un sábado en la sinagoga. Por ello fue llevado ante el juez, que le condenó a ser azotado públicamente y a trabajar como esclavo en las minas de Cerdeña.

Marcia, concubina del emperador Commodo, era favorable a los cristianos y por su medio el papa San Víctor I (28 de julio) logró que el emperador liberara a los cristianos presos a causa de su fe. El mismo papa habría confeccionado una lista de nombre, según Hipólito, en la que no estaba el nombre de Calixto, un preso común. Sin embargo, Calixto se las agenció para que le liberaran y regresar a Roma. El papa Víctor no quiso problemas y se desentendió de él, enviándolo a Antium. Allí estuvo 10 años hasta el pontificado de San Ceferino (26 de agosto), al cual Hipólito llama "ignorante y de mente débil". Ceferino ordenó diácono a Calixto y este se convirtió en su mano derecha y le dio a administrar un cementerio que posteriormente llevaría su nombre, las actuales "Catacumbas de Calixto".

Fue Calixto, siempre según Hipólito, quien hizo que Ceferino se bandeara entre la herejía montanista y la monarquista-modalista, asumiendo que solo Cristo era Dios, y el Padre y el Espíritu Santo solo eran figuras simbólicas del mismo ser. Tal herejía fue denunciada por Hipólito (tiene su mérito el hombre como apologista). Entre 217 y 221, Calixto sucedió a Ceferino en el trono de San Pedro y casi inmediatamente condenó el sabelianismo, excomulgando a Sabelio.

San Hipólito dice que Calixto llegó a afirmar: "Nunca reconoceré a dos dioses, un Padre y un Hijo, sino a un solo Dios. El Padre, habiendo descendido al Hijo, ha deificado la carne que Él asumió, y uniéndose con Él ha formado un solo ser, que es llamado Padre e Hijo, pero que sin embargo es un solo Dios; este Dios que forma una sola persona, no dos. De ahí se deduce que el Padre sufrió con el Hijo". Pero realmente es una exageración y tales palabras no son de San Calixto, por quien Hipólito tiene verdadera inquina, porque Calixto fue laxo con aquellos prelados y cristianos que habían pecado gravemente de adulterio o concubinato, otorgándoles el perdón de la Iglesia. Además, Hipólito y sus partidarios, puritanos en exceso, consideraban una barbaridad que por aliviar la concupiscencia, Calixto permitiera que los cristianos pudieran casarse con esclavos, estando esto prohibido por la ley civil. Tertuliano también clamaría contra ese permiso, llamándolo una "licencia para la lujuria". A tal punto llegaría la pelea de San Hipólito contra San Calixto, que el primero sería elegido papa (o antipapa) enfrentando a Calixto. Finalmente, Hipólito, que también estuvo opuesto al sucesor de Calixto, San Urbano I (25 de mayo), renunciaría en tiempos del papa San Ponciano (13 de agosto).

Supuesto martirio de San Calixto.
A San Calixto se le ha llamado mártir, e Hipólito se burla de tal título, pues Calixto habría muerto en 222, durante unas revueltas populares, siendo arrojado a un pozo a causa de sus crímenes pasados. Calixto fue sepultado en la Vía Aurelia, según la leyenda, por San Asterio (18 de octubre), un presbítero ordenado por el mismo Calixto y que por dicha acción fue capturado y arrojado al Tíber.

La memoria de San Calixto en la Iglesia romana es antiquísima, y lo demuestra una iglesia dedicada a su memoria, que está sobre otra que edificó el santo durante su pontificado. La mayoría de sus reliquias se veneran en la bella basílica de Santa María in Trastévere, pero hay otras diseminadas por toda Roma y Europa. Hay una cabeza en Roma y otra en Fulda, y varios brazos en la misma Roma.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.

San Marcos. 7 de octubre. 


A 14 de octubre además se celebra a
Santo Domingo Loricato, eremita.
Santa Angadrême de Beauvais, abadesa.

viernes, 13 de octubre de 2017

Hijo fiel y amadísimo Padre.

Beato Lanuino, monje cartujo. 13 de octubre.

Nació en una familia normanda, y de su infancia y juventud se conoce que estudió en Roma, y se ignora casi todo hasta el año 1087, cuando pidió el hábito monástico en La Gran Chartreusse, siguiendo el ejemplo de San Bruno (6 de junio). Este le tomó afecto y le veía como su mejor discípulo. En 1089 el papa Beato Urbano II (29 de julio), que había sido alumno de Bruno en Colonia, llamó a Roma al santo fundador, y este llevó consigo a algunos monjes, Lanuino entre ellos.

El papa les ofreció la iglesia de Santa María de los Mártires, junto a las Termas de Diocleciano, para que fundaran monasterio. Pero aquel no era buen lugar para los cartujos, Roma era un avispero y el antipapa Clemente III intentaba ganarlos para su causa. Por ello, casi todos los monjes regresaron a la Chartreusse, que quedó bajo el mando del monje Landuino (actualmente vuelve a haber una cartuja en las Termas). Por otro lado, Lanuino y otros pocos monjes quedaron con San Bruno en la corte pontificia hasta que este les consiguió un sitio recogido en Calabria, llamado "La Torre". Fue Lanuino nombrado superior de aquella casa, y fue un ejemplo de religioso cartujo, como convenía a aquellos orígenes. En 1095 San Bruno pudo librarse de su servicio al papa y eligió la casa de Calabria para vivir allí en soledad y oración, según su vocación.

Juntos, Bruno y Lanuino, engrandecieron la Orden, aumentaron las vocaciones y perfeccionaron la vida cartujana. En 1097 fundaron el monasterio de San Esteban, para monjes mayores o enfermos, donde el rigor era menor. Fue Lanuino el superior, quien con maestría y cardad supo mitigar la Regla sin faltar a lo esencial, ni perder la mirada de la austeridad propia de la Cartuja. En 1098 Lanuino acompañó a San Bruno a Esquilache, donde el papa Urbano II le confirmó la exención de obediencia a los obispos. La Bula les llama "Muy queridos y venerados hijos Bruno y Lanuino", poniendo a nuestro Beato a la altura del fundador, sitio que ciertamente merece. En 1100 el papa Pascual II confirmaría dicha exención, así como todas las propiedades de los cartujos.

El 6 de octubre de 1101 subió al cielo San Bruno, y hubo tensión entre los monjes para elegir sucesor. Algunos querían que fuese prior de todas las casas, otros que solo lo fuera de las que existían en Calabria. Esta corriente fue la que triunfó finalmente y nuestro Beato fue designado como tal, con júbilo del papa Pascual. Así como Urbano II había confiado algunas misiones a Lanuino, también lo hizo su sucesor, que en 1102 le llamó a Roma para asistir al Concilio, le hizo Legado Pontificio para diferentes misiones como elegir obispos y abades, o pacificar facciones enfrentadas. En 1104 el papa le nombró Visitador General de todos los monasterios de la Provincia. En 1103 le dio incluso el poder de excomulgar a unos seglares que habían violado las posesiones de su monasterio. Está claro que aunque no le ordenó nunca obispo, le tenía por tal, y por ello le daba tantos poderes espirituales y de gobierno.

No hay que pensar que por tanta vida activa Lanuino olvidara su vocación al silencio y la oración. Para él toda actividad era su penitencia, y todo el tiempo que tenía libre lo empleaba en orar y meditar. Siempre que podía regresaba al monasterio, para tener días de completa soledad y meditación. Era caritativo, dulce de trato y siempre tenía una palabra amable y reconfortante para los que necesitaban de su trato u oración.

En 1114 fundó Lanuino un nuevo monasterio, llamado Santiago de Montauro, para hacer en él un noviciado para aquellos que después de la probación no soportaran la Regla y pudieran llevar un estilo de vida más mendicante. Ciertamente no era la idea fundacional de San Bruno, pero la historia cartujana muestra a monjes obispos y párrocos, y hasta rectores de santuarios. En dos años dicho monasterio se convirtió en noviciado para toda la Provincia. 

Lanuino murió el 11 de abril de 1120, en olor de santidad y fue sepultado junto a su maestro San Bruno. León XIII confirmó su culto a 4 de febrero de 1893, y el 27 de junio del mismo año autorizó el Oficio Litúrgico propio para la Orden Cartuja. Su memoria se celebraba a 11 de abril, actualmente es a 13 de octubre.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 13 de octubre además se celebra a
San Sintpert de Ausburg, abad y obispo.
San Daniel de Ceuta y compañeros mártires.